En cambio, probemos y examinemos nuestros caminos y volvamos al Señor. Lamentaciones 3:40
Siempre hay tiempo para retornar y ponernos a cuentas con el Señor.
El mensaje es claro, y a la vez, amoroso. Dios me hizo entender que las puertas de su morada siempre están abiertas para todos aquellos que quieren acercarse a Él.
Así como el hijo prodigo decidió volver a la casa de su padre cuando se hizo consciente de sus malas decisiones, de la misma manera nosotros podemos estar seguros que al emprender nuestro viaje de arrepentimiento y retorno a los brazos de Dios, Él estará dispuesto a recibirnos y a perdonarnos.
El profeta Jeremías, autor de este libro, quiso demostrar que regresar a Dios era posible siempre y cuando el pueblo dejara la queja por las consecuencias de su pecado, y reconociera con una actitud humilde, que le había fallado al Señor.
Amado lector, el arrepntimiento genuino siempre nos ayudará a encontrar el camino de retorno a los brazos de nuestro gran rey.
Si usted le ha fallado a Dios, mi consejo es que no se queje por las consecuencias de su error o de su pecado, más bien, estime la oportunidad de volver su corazón a Dios como un regalo invaluable de gracia que nuestro buen Dios le concede.
Usted debe probar sus caminos y examinar su conducta. Procure evaluar sus decisiones y humildemente emprenda su viaje de retorno hacia Dios. Su error o pecado no pueden aniquilar su comuión con Dios.
Vuelva su corazón a Dios. Usted puede darse cuenta cuando el mundo está captando su atención. Considere el llamado amoroso que Dios le hace y no tema en retornar a sus brazos de amor.
El comienzo de su transformación será rendirse al Señor reconociendo que sus caminos no han sido agradables ante sus ojos. Dios es misericordioso y generoso en amor, Él no despreciará un corazón que se humilla.
Amado lector, vuelva a Dios su corazón y usted comenzará prontamente a ver cómo su poderosa mano se mueve a su favor.
Bendecido y próspero día.