Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente. Eclesiastés 4:12
Estar unidos. Esa es la invitación de hoy.
Recordará usted que en el principio de la creación Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo”. Estas palabras arrojan suficiente luz para entender cuánto valor tiene el trabajo en equipo.
La familia es el ejemplo clásico de trabajo en equipo. Nos une el amor y cada miembro ejerce un rol específico en favor de todos.
Compartir la vida con quienes amamos es una importante tarea en el plan divino. Sin embargo, la unidad tiene sus propios enemigos.
El egoísmo y el orgullo son tan solo un par de ellos. En la larga lista aparecen otros como el enojo y la envidia.
Todos estos sentimientos se oponen a la experiencia de alcanzar metas juntos. Lo cierto es que el reto que, como cristianos tenemos, es el de permanecer unidos a pesar de los distintos obstáculos que en el camino podemos encontrar.
Amado lector, en su carrera será importante contar con personas que lo apoyen. Pero créame, otras personas también querrán contar con usted. De aquí surge la importancia de mantenernos unidos.
Si usted es casado, recuerde que su prioridad será cuidar el vínculo de unidad entre esposos. No dé lugar a la división, no permita que el enemigo se filtre por las ranuras de un mal carácter y mucho menos que atraviese las puertas que su pecado podría abrir.
Considere a los animes que en el invierno se reúnen para brindarse abrigo. Me parece que, siendo nosotros superiores a ellos, deberíamos procurar a toda costa mantener la unidad para así sobrevivir a las inclemencias del tiempo presente.
Atienda el llamado de las Escrituras y determínese a cuidar sus lazos familiares y de hermandad cristiana. La división no es el camino, la unidad sí.
Bendecido día.