Dejar las redes

Escrito el 25/01/2026
Pr. Gustavo A. Muñoz L.


Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieronMateo 4:20


¿Soltaría sus redes por seguir a Jesús? ¿Dejaría de percibir cierta cantidad de dinero con tal de ser fiel al Maestro?

La decisión de Pedro y Andrés no fue sencilla, considerando que las redes representaban la fuente de sus ingresos.

Al dejarlas, ellos estaban corriendo un gran riesgo. Sin embargo, decidieron hacerlo.

¿Cuáles son sus redes? Quizá sea un oficio o una profesión que le provee cierta seguridad y condición social.

Sin embargo, aunque usted lo valore, le es necesario saber que Jesús quiere hacer algo nuevo en su vida y usted debe estar consciente de que debe asumir riesgos.  

¿Se quedará para siempre usando las redes? Quizá Dios hoy esté aclarando una idea o un pensamiento que ha tomado fuerza en su corazón: “Es tiempo de dejar las redes”.

Usted no las dejará porque sí, usted las dejará porque Dios le enseñará a hacer una tarea aún más digna, más gloriosa.

Las redes resuelven asuntos terrenales, mientras que el llamado de Dios sumará un propósito superior a su vida.  

Esas redes pueden simbolizar su zona de “confort”. Quizá ha hecho lo mismo por mucho tiempo, pero ha llegado el momento de cambiar o tal vez de iniciar un nuevo proyecto.

La acción de “dejar o desprenderse” suele tener, aparentemente, una connotación negativa. Normalmente, genera dolor e incertidumbre. Dejar, duele.

Sin embargo, cuando es Dios quien lo está llamando a emprender un nuevo camino, tenga la seguridad de que Él lo fortalecerá.

No me malinterprete. Cuando hablo de dejar, quiero referirme a salir de ese estado de esclavitud y falta de sentido. No estoy hablando de abandonar su familia o algo semejante; me estoy refiriendo a enfocar su mirada a Dios.

Dejar las redes es una confrontación directa contra el temor. Si usted obedece al temor y no asume riesgos, su relación con Dios se estancará y, con el tiempo, se marchitará.

Usted debe pasar a un nuevo nivel, pero debe estar dispuesto a mirar hacia un nuevo norte. ¿Podría seguir el llamado de Jesús a seguirlo?

Mis mejores deseos para usted y su casa.