Arraigados a Jesús

Escrito el 06/02/2026
Pr. Gustavo A. Muñoz L.


“Arráiguense profundamente en Él y edifiquen toda la vida sobre Él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud”. Colosenses 2:7


En la vida, ¿qué es realmente seguro? ¿Qué permanece firme cuando todo lo demás cambia? La realidad es que nada en este mundo ofrece estabilidad absoluta. Las personas fallamos, las circunstancias cambian, la tierra un día dejará de existir y las riquezas son tan inciertas como pasajeras.

Pero aquí está la buena noticia: Cristo es totalmente confiable. Él no cambia, no falla y es eterno. El apóstol Pablo comprendió que cuando un creyente se arraiga profundamente en Cristo, su vida no termina en decepción ni vergüenza, sino en firmeza y esperanza.

Amado lector, tenga cuidado de no poner su confianza en las riquezas o en lo que este mundo considera éxito. Sus logros y títulos tienen valor, pues son fruto de su esfuerzo; sin embargo, no pueden sostener el alma. El verdadero secreto para una vida plena es este: arraigue su corazón en Jesús y edifique toda su vida sobre Él.

Cristo es la base sólida sobre la cual podemos descansar. En Él podemos depositar nuestros pensamientos, sentimientos y nuestra fe. Cuando todo lo demás falla, Él permanece. Cristo nunca decepciona.

Si siente que necesita un “reinicio” en su vida, empiece por fortalecer su fe en Aquel que murió en la cruz por usted. Vuelva a abrazar con convicción la verdad que tocó su corazón el día que recibió la salvación.

El enemigo es astuto. El príncipe de este mundo buscará distraerlo con los falsos tesoros de la vanidad para apartar su mirada de las riquezas eternas que solo Jesús ofrece. Sacar a Cristo del centro de la vida siempre conduce al vacío, y ese vacío, con el tiempo, puede dar lugar a la amargura.

Sabiendo que la vida verdadera proviene de Jesús, no se enrede persiguiendo una felicidad pasajera. Todo lo que no está fundado en Él tarde o temprano perecerá.

El consejo para hoy es claro: arráiguese. La corriente del mundo intentará arrastrarlo, pero nuestra Roca permanece firme para siempre. Una vida arraigada en Jesús es una vida con propósito, sentido y esperanza.

Próspero día.