“Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.” (Filemón v.4-6)
Es difícil encontrar en la biblia un personaje molesto, resentido o arrepentido de haber servido a Dios. Cuando el cristiano aprende a distinguir entre los valores materiales y los espirituales, lo temporal y lo eterno, entiende verdaderamente el porqué de la vida.
El Apóstol Pablo resalta en estos versículos los atributos, cualidades y características de un cristiano que había estado resentido hacia un nuevo hermano en Cristo y le recuerda que su deber como creyente es…
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn 4:8-11)
No amamos para que nos amen, se debe amar, aunque no lo hagan con nosotros. No se trata de amar a los que nos caen bien, amar es resultado de conocer a Dios. Amar es el motor que nos impulsa a dar…
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún” (Heb 6:10)
La vida del hombre tiene más valor cuando se vive para los demás. Toda persona que esté dispuesta a servir, sin duda la recordarán cuando no esté.
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tes 5:18)
Aprendamos a dar gracias en todo, aunque las cosas no salgan como lo esperamos. Este es el momento ideal para dar gracias a Dios por su familia, por su salud, por su trabajo, por el lugar donde vive, por las personas que le rodean.
Recuerde que “nuevas son sus misericordias cada mañana”