“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de Él mana la vida.” (Pr 4:23)
¿Qué haces con las cosas que consideras muy valiosas, dónde las guardas? Seguramente en un lugar donde no sufran pérdida o daño alguno.
La biblia enfatiza “Sobre todo” guardar el corazón como un valioso tesoro, tener el corazón contaminado o enfermo sólo conducirá a vivir una vida triste.
Muchos son los que dicen “déjate guiar por los impulsos de tu corazón y todo te saldrá bien.” Sin embargo, la Escritura enseña todo lo contrario, “el corazón es engañoso y perverso.” (Jer 17:9)
Amigo, el consejo bíblico hoy nos anima a no ser impulsivos para tomar decisiones, sino buscar la voluntad del Señor para nuestras vidas. Rinde tu corazón a Jesús, Él lo transforma, lo dirige y lo protege. De esta manera el Señor te dirá qué hacer en las diversas situaciones de la vida.
“El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades” (Pr 15:13)
Sí eres una persona con el corazón lastimado y por eso no confías en los demás, tú necesitas que Jesús sane tus heridas.
Él está llamando a la puerta de tu corazón; si lo escuchas y le abres, Él entrará en ti y te dará la salvación y la sanidad de tu alma.
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Ap 3:20)