“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37)
Sin importar lo que hagamos, algunas veces, sentimos que no estamos cerca de Dios ¿Será que lo hacemos solo por rutina? Dios está siempre dispuesto a acercase a nosotros, pero nosotros, debemos cumplir ciertos pasos para permanecer en intimidad con Él.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” (Stgo 4:8)
Intimidad (Ginosko) gr. significa familiaridad, cercanía, ser conocido profundamente.
La intimidad con Dios es resultado de tomar decisiones correctas.
“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto” (Sal 25:14)
La intimidad con Dios comienza con nuestra humillación y quebrantamiento.
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pd 5:6,7)
¿Qué puede impedir acercarnos a Dios?
El pecado. (Is 59:1,2)
La incredulidad, esta es una gran barrera entre Dios y nosotros. (Heb 12:2)
La falta de santidad. (1 Pd 1:13-15)
Entonces, la intimidad con Dios comienza con nuestra propia decisión y no de las circunstancias, Dios estará con nosotros; Él será nuestro ayudador siempre; Dios es nuestro amigo verdadero.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Heb 11:6)