“No descuides el don que hay en ti…” (1 Tim 4:14)
Sansón es un claro ejemplo del descuido humano por las cosas que Dios ha dado. Él tenía todo a su favor, sin embargo, no valoró lo que Dios le dio, desperdició la bendición de su vida y se buscó toda clase problemas sin ninguna necesidad.
Aprender De Los Errores Del Pasado
Sansón experimentó dos problemas permanentemente: Primero, la ira, con facilidad se enojaba y perdía el control. Segundo, el deseo carnal descontrolado.
“Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame esta por mujer, porque ella me agrada” (Jue 14:3)
Escoger Bien Sus Amistades
“El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Pr 13:20)
Con el tiempo terminan siendo como las personas con quien pasan su tiempo, escoger las amistades requiere sabiduría pues estas van a influir de alguna manera en nuestra vida.
Tomar a Dios muy en serio
Sansón descuidó su vida espiritual, vivió para su propio gusto, su estilo de vida era egoísta permitiendo que sus debilidades lo dominaran y determinaran su manera de actuar. Los planes de Dios para Sansón siempre fueron grandes, pero él nunca los vio así, por esa razón su final vino a ser muy triste. Ahora bien, el Plan de Dios para cada uno de nosotros es de grandeza, pero debe ser tomado muy en serio y que sus propósitos se hagan una realidad en nuestra vida.
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gal 6:7)