¿CUÁNDO DEBEMOS CALLAR?

Escrito el 30/06/2026
Iglesia del Nazareno Cali


“Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante” (Josué 6:1-5)

Nuestros pensamientos nunca serán como los de Dios, Él actúa de maneras tan sorprendentes que a veces parecen ilógicas para nuestra razón. Las instrucciones que le dio a Josué para la toma de Jericó no tenían sentido: dar vueltas a una ciudad y guardar silencio, creer que esto haría que los muros cayeran y poder vencer así a los enemigos; sin embargo, Josué no dudó en obedecer la voz de Dios.

La estrategia de Dios confundió al enemigo porque no sabían por qué lado iban a entrar, los atalayas solo observaban al pueblo de Israel dar vueltas alrededor del muro. Lo que no sabían es que Dios iba a derrumbar la muralla con todo su poder.

La Palabra de Dios tiene poder y somete a juicio nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón, nos ayuda a discernir entre lo malo y lo bueno, por eso, aunque no la entendamos, debemos obedecer sus instrucciones. El Señor nos recuerda que si nos dan en una mejilla debemos colocar la otra, que perdonemos al que nos hace daño, que oremos por los que nos odian, que sirvamos a quienes nos rechazan, todas estas son instrucciones confusas, pero que al obedecerlas podemos cambiar las circunstancias en las que hoy estamos envueltos. Nuestra conquista como lo hizo Israel es por fe, quizás hoy nos está mostrando a una situación específica y nos manda a callar porque la batalla no es nuestra sino de Él.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” No es a nuestra manera, sino a la manera de Dios que veremos grandes respuestas.” (Salmo 46:10)