“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” (Lc 10:41,42)
Este pasaje narra la visita de Jesús a sus amigos de Betania y allí ocurrió algo particular, Marta se queja con Jesús porque su hermana María está sentada escuchándole en lugar de ayudarle con los quehaceres de la casa. Jesús le recuerda que, aunque el servicio es importante, hay algo mucho más importante, es dedicar tiempo a escuchar su Palabra; eso es lo verdaderamente esencial.
El evangelista Lucas describe dos actitudes opuestas:
La primera es la de Marta que quería servir al Señor, pero su corazón estaba afanado y turbado con muchas cosas. Esto le puede suceder a muchos cristianos que se vuelven personas muy activas y ocupadas con la obra, pero no toman el tiempo suficiente para atender al Señor de la obra.
El activismo llega a ser una trampa, cuando nos impide sacar tiempo para estar en la presencia de Dios. Si contáramos el tiempo que dedicamos a cosas no trascendentales, no tendríamos excusa por no estar en su presencia.
La segunda actitud es la de María que, según lo dicho por Jesús, había escogido “la buena parte” la que no le será quitada. Una cosa era necesaria y ella lo hizo, rindió toda la atención a Jesús. Dedicó su tiempo, prestó atención y disfrutó de Él.
A través del profeta Isaías, el Señor dijo a Israel “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis” (Is 30:15)
Entonces, depende de nosotros decidir estar en su presencia y descansar en Él o seguir ocupados y preocupados con tantas cosas. Recordemos que nada debe separarnos de Cristo, por eso procuremos con diligencia la única cosa necesaria, disfrutar de su presencia y amor, nadie nos puede quitar esto.
Bendecido día.