"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo". (Ef 1:3)
Si existe una persona que debe estar agradecida todos los días por las misericordias de Dios, esa persona debe ser el cristiano. A la luz de la Palabra de Dios, dar gracias a Dios es el corazón y alma del cristiano. No se puede ser cristiano a menos que haya en nosotros un sentido de adoración y una deuda de amor a Dios por todo lo que É ha hecho y hace en nosotros.
El apóstol Pablo empieza su carta a la iglesia de Éfeso con un himno de gratitud a Dios y declara que Dios ya «nos bendijo» No es algo que Dios vaya a hacer, la bendición de Dios ya es un hecho cumplido para los creyentes; ya nos fue concedido en el momento de creer; el apóstol afirma "con toda bendición espiritual".
Esta bendición es nuestra. Los recursos de Dios están ahí para nosotros siempre. Al decir “nos bendijo” considera importante señalar que estas bendiciones son tanto para los creyentes judíos como para los gentiles.
Toda Bendición Espiritual significa que cada bendición que recibimos, la recibimos en Cristo quien es la única fuente de toda bendición, fuera de Él no hay otra. Dios quiere bendecirnos de manera integral, todo está disponible para nosotros. Estas bendiciones de tipo espiritual son nuestras y son mucho mejores que las bendiciones materiales.
Dios derrama sus misericordias siempre a sus hijos. Todos los días Dios derrama su bendición sobre nosotros como expresión de su amor paternal.
“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)
Bendecido día.