QUE VAS A PEDIR

Escrito el 30/08/2026
Iglesia del Nazareno Cali


“Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.” (1 Ry 3:5)

Si Dios le diera esta misma oportunidad que le dio a Salomón, usted que pediría. De pronto, que solucione los problemas económicos, que bendiga su hogar o que le cure de alguna enfermedad. Si vemos, todas estas peticiones buscan atender y suplir necesidades materiales; seguramente muy pocos pedirían bendiciones espirituales.

El rey Salomón pidió sabiduría para llevar a cabo su trabajo con excelencia. No le pidió a Dios que hiciera su trabajo, sino que le diera un corazón entendido para saber hacerlo. Recibió sabiduría y dependía de él aplicarla en todas las áreas de la vida. Gobernó bien su nación, pero lastimosamente descuidó algunos asuntos personales, no siempre actuó conforme a esa sabiduría.

La sabiduría es tanto el discernimiento para saber lo que es mejor para nosotros, como la fuerza de carácter para actuar sobre ese conocimiento. Dios dice en su Palabra que si tenemos falta de sabiduría la pidamos que Él la da abundantemente y sin reproche. Si tan solo entendiéramos que lo mejor que podemos hacer es depender de la sabiduría divina, colocaríamos siempre a Dios y sus principios en primer lugar y lo demás vendría como añadidura.

Poner los ojos solo en cosas materiales siempre nos dejará insatisfechos, porque siempre queremos más. Necesitamos la dirección de Dios porque la sabiduría humana no es suficiente para resolver los problemas de la vida. El apóstol Pablo habló de los seres humanos que se enorgullecieron en sus razonamientos y su necio corazón se quedó a oscuras. Pretendiendo ser sabios, se convirtieron en seres ignorantes de la gran realidad de Dios, del universo que Él creó y de la condición lastimosa de la humanidad. Nadie puede obtener el conocimiento espiritual, si Dios no es la fuente, necesitamos de su sabiduría.

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” (Pr 1:7)

Bendecido día.