"porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios." (2 Co 1:20)
El apóstol Pablo enfatiza la fidelidad de Dios y la certeza de sus promesas explicando que la palabra de los apóstoles no es contradictoria, sino que en Jesucristo todo se cumple de manera firme y confiable.
Jesús, el Hijo de Dios, es el cumplimiento de todas las promesas divinas, y en Él se confirma la seguridad de la salvación y la esperanza cristiana. Pablo asegura que, debido a la fidelidad de Dios, su mensaje no es contradictorio; no hay duda en lo que predican a los creyentes
El mensaje y la persona de Jesucristo, predicado por Pablo no es “Sí y No”, sino que en Él se cumple todo lo que Dios ha prometido. Esto resalta que la fe cristiana se basa en la fidelidad de Cristo.
Amigo, todas las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en Cristo, y los creyentes responden con un “Amén”, reconociendo su gloria y fidelidad. Esto significa que la esperanza y la confianza de los cristianos no dependen de palabras humanas, sino de la realización de las promesas divinas en Jesús.
En resumen, las promesas no cumplidas que nos hacen las personas, nos dejan heridos, pero Dios jamás incumple sus promesas, estas nos dan certeza para vivir. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos, Él es inmutable igual que su Palabra Eterna, nunca falla.
“Porque todas las promesas son en Él Sí, y en Él Amén”, entonces hay fidelidad. Entonces como Jesucristo es fiel, nosotros también debemos serlo y llenarnos de esperanza, porque estamos seguros en quien hemos depositado nuestra fe.
"Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió." (Heb 10:23)
Bendecido día