"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (1 Tes 5:18)
Este es el último capítulo de la carta del apóstol Pablo a la iglesia en Tesalónica, y se centra en la Segunda Venida de Cristo y en consejos prácticos para la vida diaria cristiana.
Pablo no dice que deben estar agradecidos Por las dificultades que estaban viviendo; los está desafiando a ser agradecidos En cualquier circunstancia. Por eso afirma que el secreto del contentamiento no está en las circunstancias, sino en reconocer que Cristo es quien nos fortalece a pesar de cualquier cosa que enfrentemos (Fil 4:13) La gratitud del cristiano no depende de las emociones o si las cosas van bien; es una decisión de fe que reconoce que Dios sigue presente y en control.
Agradecer en la prueba demuestra cuánto confiamos en Dios cuando aparecen las dificultades. La gratitud cambia el corazón, aleja la queja y ayuda a desarrollar paciencia y madurez en la fe. Vivir de esta manera refleja la vida de Jesús y mantiene al creyente conectado con la paz y la gracia de Dios.
Amigo, tener gozo, orar sin cesar y dar gracias en todo es la Voluntad de Dios en Cristo Jesús, pero para poder gozarnos siempre tenemos que “Orar Sin Cesar”. Quien da gracias a Dios por todas las cosas, tendrá gozo continuo. Nuestro gozo, oraciones y agradecimiento a Dios no deben fluctuar con las circunstancias o estados de ánimo.
A pesar de las situaciones de nuestra vida, hemos sido alcanzados por la salvación eterna en Cristo Jesús. Por eso, no debemos condicionar nuestra fe a los acontecimientos de la vida; o sea, no debemos agradecer solo cuando todo va bien y luego quejarnos cuando algo no sale como deseamos.
Bendecido día.