“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” (Ro 8:14-16)
El apóstol Pablo escribió esta carta a una iglesia en Roma que estaba formada por judíos y por gentiles centrandose en la doctrina cristiana y su relación con la ley judía.
(v.14)"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios".
Pablo enfatizó la importancia de vivir una vida llena del Espíritu de Dios, declarando que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Esto indica que todos los que siguen la voluntad de Dios y viven de acuerdo a su Espíritu, son considerados hijos de Dios. Como hijos de Dios, tenemos acceso a su amor y gracia, pero esta relación se basa en la fe y la obediencia a su voluntad.
(v.15) “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!!”
Amigo, bajo la ley del pecado, las personas viven con temor al castigo. Al recibir al Espíritu Santo, esa esclavitud desaparece. “Abba” es una palabra aramea que se traduce como “Padre mío” o “Papá”, lo que refleja una relación íntima, amorosa y de confianza con Dios y no una de miedo o lejanía. No somos esclavos ni huérfanos, somos hijos adoptivos del Creador. El temor es reemplazado por la confianza y la relación para acercarnos a Dios.
(v.16) "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".
Es el Espíritu Santo quien revela al creyente que pertenece a la familia de Dios. Esta convicción no depende de emociones pasajeras, sino de la obra de Dios en el corazón de cada uno.
El Espíritu Santo es el Sello y la garantía interna de nuestra salvación y posición como herederos junto a Cristo.
Que estos versículos nos impulsen hoy y siempre a buscar la íntima relación del Espíritu Santo y seguir sus instrucciones en todas las decisiones que tomemos en el nombre de Jesús.
Bendecido día.