"¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?" (Habacuc 2:18)
El libro de Habacuc es uno de los doce libros proféticos menores del Antiguo Testamento. La pregunta que hace Habacuc es principalmente dirigida a los artesanos que hacían ídolos y a la gente que los adoraba.
El profeta señala la inutilidad de los ídolos sin vida ni poder, en vez de confiar en el Dios verdadero, el pueblo está confiando en ídolos falsos hechos por manos de hombres.
Aunque el libro de Habacuc fue escrito hace varios siglos, su mensaje sigue siendo vigente. Mucha gente pone hoy su confianza en cosas creadas por el hombre o en las riquezas terrenales, a menudo se pasa por alto la fe en Dios y se pone toda la esperanza en estas cosas.
Amigo, este versículo nos llama a examinar todas nuestras acciones y a considerar si verdaderamente estamos poniendo nuestra confianza en Dios. Nos recuerda que el Dios verdadero es nuestro salvador y protector, no las cosas que hacemos con nuestras propias manos.
Como cristianos, debemos reflexionar sobre en qué cosas estamos poniendo nuestra confianza.
¿Estamos confiando en Dios y en su poder? o ¿Estamos confiando en nuestras propias habilidades y logros?
El versículo también enfatiza la importancia de disfrutar de las cosas buenas de la vida y nunca permitir que se conviertan en el centro de nuestra vida.
Debemos confiar en Dios, quien es el creador de todo lo que existe.
Bendecido día.