Base bíblica: 2 Corintios 2:5-1
1. Introducción Cristo le enseñará una y otra vez, que mientras usted vive deberá perdonar tantas veces como sea necesario. Una vida plena será imposible mientras usted no abrace y practique el mandato de amar a su prójimo, lo cual implica la necesidad de perdonar. Perdonar, puede resultar ser tan difícil, sobre todo cuando usted no ha tenido responsabilidad en el génesis de la ofensa. Dios desea que usted aprenda a perdonar. Por tanto, usted necesita un corazón noble que le ayude a entender que de la misma manera como Cristo perdonó, de la misma manera Dios desea que usted lo haga. Es un hecho que todo aquel que desea ser plenamente feliz, debe aprender a perdonar. Aquellos que no perdonan, se condenan a vivir en un estado de constante amargura. ¿Qué desea usted? ¿Ser plenamente feliz, o vivir en constante amargura? Considere las siguientes verdades contadas por el apóstol Pablo:
1. Perdonar restaura el gozo. “Así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza”. Cuando usted perdona, le concede a quien falló una libertad que le permitirá recuperar el gozo. Aquella persona que pecó, de la cual Pablo estaba hablando, estaba consumida por una tristeza profunda. Es por eso que Pablo pide que le concedan el perdón y le consuelen para que pueda recuperar el deseo de vivir. Es probable que mientras usted no perdona a esa persona que le ofendió, sin saberlo, usted le esté reteniendo el gozo. Si aquella persona que le ofendió se arrepintió, entonces usted deberá hacer lo propio: perdonar. El perdón produce gozo. No se convierta en un esclavo de la amargura, perdone y así podrá continuar avanzando hacia el destino que Dios ha preparado para usted.
2. Perdonar confirma el amor. “Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él”. Si usted en verdad ama, perdonar será solo una consecuencia de lo primero. La falta de perdón es otra forma de asesinato. Mientras se lleve en el corazón una ira profunda, o un odio encendido contra alguien, usted será culpable ante Dios de asesinato (1 Juan 3:15). Pero si usted perdona, tanto usted, como la persona que lo ofendió, experimentarán el amor de Dios. Si usted es de los que dice: te amo, pero no te perdono, usted está en una contradicción. El amor no guarda rencor, tampoco es egoísta. La mejor manera de demostrar que en verdad tenemos un corazón limpio y aprobado por Dios, y que además amamos, es ejerciendo la virtud del perdón. Le pregunto: ¿por qué usted afirma que Dios lo ama? Porque ¿está vivo? Hay muchas personas vivas y ellos ignoran el amor de Dios. ¿Usted cree que Dios lo ama porque usted tiene una casa o un empleo? Hay muchas personas que tienen ambas cosas e ignoran el amor de Dios. Pero la verdad es que usted y yo sabemos que Dios nos ama por una razón muy sencilla: Dios nos perdonó. Quien perdona, testifica del amor.
3. Perdonar, estorba a satanás. “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”. El diablo nunca se hará tan poderoso como cuando logra entrometerse entre una rivalidad, pleito o división. El diablo se alimenta del odio de las personas, especialmente en las familias y en la iglesia. El destruye las vidas de aquellos que admiten el odio en sus corazones. Con “tomar ventaja” el apóstol Pablo quiso decir: “podría destruirlos”. Si usted sabe que debe perdonar a alguien, es mejor que lo haga, de lo contrario, usted se expone a la destrucción. Si usted necesita ser perdonado, es mejor que busque a quien ofendió y haga lo propio. Las personas se quejan de su condición, pero pocas veces se atreven a indagar sobre las causas de su estado. En muchas ocasiones, la causa es la misma: odio, resentimiento. Ocúpese de mantener su corazón limpio. Quizá alguien le debe dinero, alguien más le mintió. Entonces no se exponga a las maquinaciones de satanás en su contra. Deténgalas, evite que el enemigo lo destruya.
Conclusión Perdone. No se permita albergar rencor o ningún tipo de resentimiento en su interior. Dios quiere que usted goce de un corazón noble y amoroso. Reflexione y determine perdonar como lo hizo Jesús.
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