Base Bíblica: Salmo 51:1-17
Introducción En la vida espiritual, el pecado es lo más parecido al más dañino veneno. El pecado no solo afecta las emociones, sino que además, nos separa de Dios. Es como una enfermedad que afecta el todo de nuestra vida. Es tan destructivo, que muchos hombres de Dios han a rmado que nuestro mayor enemigo no es satanás, sino el pecado que habita dentro de nosotros. El salmo 51 es la oración explicita del rey David, después de ser confrontado por el profeta Natán, por causa de su adulterio con Betsabé y asesinato de su esposo Urías. Más allá de la dimensión del pecado de David, la Biblia está más interesada en revelar aquellas acciones soberanas de Dios que se producen cuando alguien se arrepiente de corazón. Las peticiones que el rey David le hizo a Dios se basaron en su fe, necesidad y en sus convicciones. Esto es lo que el Salmo revela acerca de la obra de Dios en nosotros:
1. Dios limpia Una de las sensaciones que deja el pecado en una persona, es el de una condición de absoluta inmundicia. Esto ocurre porque el pecado contamina el corazón, y el corazón es la fuente de la vida. Cuando pecamos, nos sentimos marginados, separados e indignos de estar en la presencia de Dios. Tan profundas son las marcas del pecado, que incluso, afecta la autoestima del ser humano, es decir, le roba el amor propio. Lo maravilloso en medio de oscura realidad, es que Dios, no solo perdonará tu pecado cuando lo con eses, sino que además se asegurará de limpiarte de toda especie de mal que gobierne tu vida (v. 2). La obra del Espíritu Santo es real, está vigente. Lo que debes hacer, es permitir que Él te limpie. Ahora bien, la clave para que eso ocurra es reconocer que fallamos. Lo peor que nos puede pasar, es pecar y hacer de cuenta que no ha ocurrido nada. Pensar de esa forma nos impide ser libres de la culpa. La limpieza también implica la recuperación de la inocencia.
2. Dios crea ¿Puede Dios cambiar un corazón perverso y convertirlo en uno limpio? Si. Nota que el rey David no dijo: transforma mi corazón. Más bien dijo: crea en mi oh Dios… (v. 10). En otras palabras dijo: dame un corazón nuevo. La razón por la cual usa el término “crea”, es porque Dios cuando hace algo, lo hace totalmente nuevo. Dios no necesita un poquito de ti, Él simplemente hace todo nuevo, “de la nada”. El rey David entendió que en él no había nada bueno, por tanto, necesitaba todo de Dios. La verdad es que todos luchamos por evitar llevar a cabo las malas acciones a las que diariamente el pecado nos induce. Esas acciones son de distinta naturaleza. Desde comer un tipo de comida que nos prohibió el médico, hasta cometer un pecado grave. Pero todo puede ser distinto en tu vida, si permites que Dios intervenga en tu interior para cambiar de una vez por todas, tu corazón. Tal vez llevas años luchando con un mal hábito o un pecado del cual eres esclavo. Debes saber que Dios tiene el poder para darte un corazón nuevo.
3. Dios restaura El rey David dijo: devuélveme el gozo de tu salvación (v. 12). Una de las consecuencias del pecado es la tristeza que luego se convierte en amargura. El rey, estaba pidiendo algo que había perdido y necesitaba de regreso. Tú puedes restaurar un objeto, un auto o cualquier bien material que quieras. Pero ¿quién puede restaurar la salud espiritual de una persona? ¿Quién puede devolverle la alegría? Nadie, excepto Dios. El común de las personas intenta ser felices haciendo casi cualquier cosa, pero sin importar lo que hagan, nada lograrán a menos que busquen a Dios. El rey David le atribuyó a Dios la razón de su alegría. Lo cierto es que nunca seremos tan felices, como cuando nuestra relación con Dios se restaura. No importa cuan avergonzado te hayas sentido o cuan triste estés por causa de tu desobediencia; Dios quiere y puede llevarte a una dimensión nueva de gozo. Él puede llenar tu corazón con una nueva medida de alegría. Conclusión El múltiple pecado de David fue terrible. Aun así, él se arrepintió y obtuvo el perdón de Dios. ¿Tu pecado es tan grande como para no tener el perdón de Dios? La obra del Espíritu Santo aún está vigente. Él puede limpiarte de la más profunda y aterradora mancha de pecado. Luego, llenará tu vida de gozo y alegría.