Tema 45 - La ruta de la promesa


Iglesia del Nazareno Cali

Base bíblica: Génesis 22:1-17.

INTRODUCCIÓN

Las promesas de Dios para el creyente, siempre están vigentes. Sin embargo, sus promesas se cumplen cuando quien las recibe, está dispuesto a creer y obedecer. Abraham fue un siervo de Dios a quien Dios le probó su fe y carácter. Al inicio de su llamado, por instrucción del Señor, tuvo que dirigirse a una tierra que desconocía. Posteriormente, Dios le pidió que ofreciera a Isaac, su único hijo, como holocausto.

Aunque Abraham tenía una promesa de Dios, fue necesario que avivara su fe y que obedeciera. Él se caracterizó por obedecer al precio que fuera. El Señor sigue buscando personas con las características de Abraham. Seguros en su fe y arriesgados al obedecer. Ahora bien, si usted tiene una promesa de Dios, piense en los siguientes pasos que le ayudarán a avanzar hacia su cumplimiento:        

  1. VENCER LA INCERTIDUMBRE.

La obediencia es para Dios una apreciada e importante adoración. Sin embargo, no todo lo que hacemos en obediencia a Su palabra, producirá en un principio una sensación de seguridad o estabilidad. Tal vez Abraham no estuvo tranquilo mientras caminaba hacia el monte para entregar a su hijo; quizá se preguntaba: ¿Y ahora que pasará? ¿Cómo terminará todo esto? A veces sentiremos que andamos por caminos demasiado estrechos y solitarios, pero estas sensaciones hacen parte del acto de obedecer.

Aun así, aunque haya incertidumbre en nuestro corazón, debemos descansar en que Dios no permitirá que fracasemos; y aunque no entendamos por completo Sus planes, debemos recordar que Él tiene especial cuidado de Sus hijos. El que obedece a Dios jamás será defraudado. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! Salmos 1:3.

  1. UNA ACTITUD DE ENTREGA.

Abraham esperó largos años para que se cumpliera la promesa del nacimiento de su hijo Isaac. Cuando al fin se cumple, Dios le pide que lo ofrezca como holocausto en uno de los montes de la tierra de Moriah. Este pedido parece no tener sentido, pero para Dios, fue la forma de probar el corazón de Abraham. —No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño —le dijo el ángel—. Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo. Génesis 22:12.

Comúnmente tenemos en nuestra vida: personas, privilegios, posiciones o posesiones que amamos; pero el Señor espera que ninguna de ellas sea más importante que Él. Tal vez hay un sueño en ti, un sentimiento o un anhelo que debes ofrecer en el altar[1] del Señor. Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» Job 1:21.    

 

  1. CONFIANZA EN LOS RESULTADOS.

Una vez que Abraham fue probado y aprobado, Dios le dijo: —Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo —afirma el Señor— que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos. Génesis 22:16-17.

El resultado de la obediencia es la bendición. Ser bendecido, es ser bienaventurado, dichoso, feliz. La obediencia es la puerta por la que entra el favor divino y es inevitable que la gracia y el respaldo de Dios sean esquivos a nosotros. Si obedecemos al Señor, Él nos recompensará con abundante bendición y crecimiento.

CONCLUSIÓN

Crea en las promesas de Dios y tome la decisión de enfrentar sus temores. Si ha recibido una promesa del Señor, determínese a dar pasos en fe y verá como el camino se va formando mientras usted avanza.     

 

 


[1] Estructura del templo dedicada a la adoración del Señor, sobre el cual se presentaban sacrificios y ofrendas.


Tema 36 - La Ruta de la Promesa