Base bíblica: Mateo 20:29-34.
Introducción:
¿Se imagina cuan grande puede ser la alegría de una persona que recupera la vista? Si usted intenta ponerse por un momento en los zapatos de un invidente, podrá comprender cuando difícil es la vida sin la visión. Pero peor aún, cuan difícil es vivir a la espera de que otros te ayuden o tengan compasión de ti.
Esta es una de las historias más conmovedoras de la Biblia. A un par de hombres que por años estuvieron limitados, les cambió la vida al tener un encuentro con Jesús. Al igual que a ellos, a nosotros nos puede cambiar la vida si buscamos a Dios. De hecho, la Biblia dice: Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis. Amós 5:4. Estos hombres comprobaron claramente los poderoso efectos de acercarse a Dios. Consideremos sus acciones:
- Pidieron misericordia.
Me impresiona la manera como los dos ciegos clamaron a Jesús. Su clamor deja ver un corazón humilde que reconocía la autoridad del Hijo de Dios. Imagino que tantos años dependiendo de la buena voluntad de la gente (limosnas), les había enseñado que para captar la atención del Salvador, era necesario vencer el orgullo y la autosuficiencia. Observe bien: los ciegos no hicieron una exigencia, ellos pidieron un favor apelando a la misericordia de Jesús y no a sus posibles derechos como judíos.
Cuando nos acercamos al Señor, debemos hacerlo con un corazón sincero, y sobre todo, humilde. Puede que en su desesperación por causa de las muchas aflicciones, usted caiga en el error de culpar a Dios, y en vez de buscarlo, termine alejándose. Esta maravillosa historia, nos recuerda que Dios tiene un corazón compasivo para atendernos cuando vamos a Él. Quizá usted ore lo suficiente por sus necesidades, sin embargo, puede añadir a su lista de peticiones, una petición más: misericordia. Nunca olvida la absoluta bondad del corazón de Dios.
- Expresaron su necesidad.
Pese a los gritos airados de la multitud que intentaron reprenderlos, ellos clamaron insistentemente. Ambos llamaron la atención de Jesús y finalmente tuvieron la oportunidad que cambiaría el destino de sus vidas para siempre. Al estar frente a Jesús, no dudaron de expresarle su más fuerte deseo. Amado creyente, podemos estar seguros de que nuestra insistencia en la búsqueda de Dios, no será en vano. Sin embargo, es importante que usted sepa qué le pedirá al Señor.
Si Jesús se parara frente a usted, y le preguntara qué quiere que Él haga, ¿qué le respondería? Dios quiere construir un gran futuro con usted, pero usted debe estar de acuerdo. Debe estar dispuesto. ¿Cuál es su petición hoy? Si usted es de los que fácilmente le cuenta a otros sobre sus necesidades, tenga la confianza para contarle a Jesús la razón de su búsqueda. Usted no logrará tanto mientras le cuenta a la gente sus necesidades, elija hablar con Jesús, Él lo escuchará y un milagro ocurrirá.
- Siguieron a Jesús.
Los que eran ciegos ahora veían. No fue un milagro menor el hecho de que los que habían permanecido por tanto tiempo a la vista de todos aquellos que transitaban por aquel camino, ahora habían recuperado la visión y habían decidido seguir al Maestro. Sus vidas cambiaron completamente por causa del milagro que Jesús hizo en ellos.
Sin embargo, el gran milagro no fue la sanidad que recibieron, sino, el despertar de un deseo profundo por conocer a Jesús, seguirlo y servir junto a Él. Estoy convencido, de que Jesús quiere hacer algo grande y milagroso por usted, pero al final, él desea que usted se deje enseñar por Él, lo conozca íntimamente y siga sus pasos. Si usted es agradecido, debe entender que una de las formas en que puede manifestar dicha gratitud, es siguiendo los pasos de Jesús y anhelar ser como Él.
Conclusión
Sin importar cuál sea la situación, Jesús jamás nos pierde de vista. Él permanece atento a nosotros y sus oídos permanecen abiertos para oír nuestros clamores y peticiones. Las muchas palabras o reprensiones de otros, no podrán evitar que nuestro milagro ocurra.