Tema 06: El Fruto del Espíritu (parte I)


Ps. Gustavo Muñoz

Base bíblica: Gálatas 5:16-26

Introducción

Durante las próximas tres semanas, nos hemos propuesto escudriñar algunos textos de la Biblia que describen la poderosa obra del Espíritu Santo en los creyentes. Es importante aclarar, que esta maravillosa obra puede llevarse a cabo en todo aquel que cree en Jesús y dispone su corazón para hacer la voluntad de Dios.

Esto significa, que Dios no hace acepción de personas cuando se trata de limpiar y perfeccionar el corazón del creyente. Su deseo es que contemos con el fruto del Espíritu de tal manera que nuestro estilo de vida corresponda al mismo que Jesús tuvo mientras caminó en ésta tierra.  

Piense en el fruto del Espíritu Santo como una “torta” de 9 porciones. Tenga en cuenta que si usted tiene dicha torta, pero pierde una (1)  porción, le quedarán 8 porciones, entonces la torta no alcanzará para las 9 personas que esperaban una porción. De la misma manera ocurre en la vida. Si falta un fruto, el desequilibrio será inminente. Analicemos cada uno:  

  1. Amor.

El concepto de amor del mundo de hoy es erróneo. El amor se ha reemplazado por relaciones de interés, búsqueda de favores o intereses pasionales. Existe, evidentemente, una falsa compresión de lo que implica amar. La Biblia registra la definición más pura del amor: En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1 Juan 3:16.

El amor, es antes que nada, una disposición constante a cuidar el bienestar de alguien más. También, a velar por la felicidad de nuestros seres que amamos. Amar, implica, sobre todo, un conocimiento pleno de la fuente de todo amor que es Dios. Estamos totalmente incapacitados para amarnos a nosotros mismos o para amar a alguien más, si antes conocer a Dios, pues las Escrituras dicen: “pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. 1 Juan 4:8.   

  1. Gozo.

Usted podrá gastar todos los tesoros de la tierra tratando de encontrar la felicidad, sin embargo, su misión será imposible de alcanzar debido a que el gozo es don privado que se le concede a los que Dios quiere. Aunque usted pudiera hacer realidad sus sueños en 30 segundos, la alegría y el gozo que pudiera experimentar, está única y exclusivamente en las manos de Dios. La capacidad de disfrutar la vida no está en su autonomía, está en la potestad de Dios: Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. Eclesiastés 5:18.

El gozo, es un don que no se compra con dinero, sino que se obtiene a través de la obra espiritual y quirúrgica del Espíritu Santo. Si usted es que aquellos que nunca encuentra una razón válida para estar alegre, entonces lo que en realidad necesita es una intervención del Espíritu Santo. Es Dios quien nos da por su Espíritu, la capacidad de sonreír y de que nuestro corazón se recree mientras vive. Usted no heredó la tristeza en sus genes, es cuestión de disponer su corazón para que el Señor lo llene con el gozo espiritual que Dios nos provee.   

  1. Paz. 

¿Qué es la paz? La paz es mucho más que una sensación de tranquilidad interna. Aunque aquella paz interior es difícil de obtener en el mundo en el que vivimos, ciertamente Dios es el único que puede darnos la capacidad de caminar con un corazón pacificador. La paz es una actitud, es una disposición del corazón que nos permite gozar de buenas relaciones sin entorpecer nuestro trato con los demás. Usted no debe acostumbrarse a los pleitos o a las riñas, pues el deseo de Dios es que viva de tal manera que nuestras relaciones reflejen la paz de Dios.  

Si usted es de aquellos que todo el tiempo camina desesperado y no entiende por qué en su corazón se generan tantas contrariedades o reacciones que luego lamenta, entonces usted necesita que el Espíritu de Dios intervenga en su vida y lo libre de la carga de ansiedad con la que intenta vivir. Considera esta dimensión de paz tan real y profunda que Dios nos da: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7.

Conclusión

Comience a buscar intencionalmente el fruto del Espíritu Santo en su vida. Usted puede experimentar cambios serios y profundos en su corazón, siempre y cuando se disponga para que el Espíritu Santo haga su obra. Quizá usted no entienda cómo esto puede ocurrir, pues bien, hoy comenzará a conocerlo y a entender la manera como ocurre. Diga conmigo: Espíritu Santo, quiero conocerte. Espíritu Santo, ven y transforma mi corazón.


Tema 06 - El Fruto del Espíritu (Parte I)