Tema 21: ¡Tan solo miré!


Ps. Gustavo Muñoz

Base bíblica: Lucas 17:32-37

Introducción: Si le pidieran que hiciera una lista de las mujeres más prominentes de la humanidad, ¿a quiénes incluiría? Sin duda no faltaría Eva, Rebeca, Ruth, Sara, María, entre otras. Hay, sin embargo, una mujer cuyo nombre es desconocido, pero a quien nadie puede olvidar. El Señor Jesús la mencionó cuando dijo: "Acordaos de la mujer de Lot”.

¿Qué debemos recordar sobre ella? No sabemos casi nada de su vida, excepto que era esposa de Lot, madre de cuando menos dos hijas y que se le ordenó salir de Sodoma y no mirar atrás. También sabemos que cuando huía miró hacia atrás e inmediatamente se volvió una columna de sal. 

Algunos, no aceptan la historia y dicen que no es más que otro "cuento salado". Pero no así Jesús, quien al predicar un tremendo sermón sobre cuán seguro y súbito es el juicio de Dios, nos advirtió: "Acordaos de la mujer de Lot". He aquí, algunas lecciones importantes sobre esta historia:    

1. El destino personal lo determinan sus decisiones.

¿Qué ventajas tuvo ella? Desde luego, un esposo temeroso de Dios y los consejos sabios de Abraham. También, la ventaja de que los "ángeles del Señor" la sacaron de Sodoma (Génesis 19: 15-16). Todos nosotros hemos contado con "ángeles" en la vida que nos han librado del peligro y que nos han conducido de las tinieblas a la luz y del pecado a la salvación. Para algunos, esos ángeles han sido sus padres de fe, sus hijos, o incluso, amigos. 

A pesar del consejo sabio de Abraham, el compañerismo de un esposo piadoso, y de los ángeles que la guiaron, la mujer de Lot pereció. También hoy día muchos que gozan de ventajas incomparables miran hacia atrás y perecen. Lo trágico es que muchos de ellos perecen, no porque no disfrutaron de ventajas, sino porque tomaron decisiones equivocadas. Lo que determina nuestro destino no son las ventajas, sino las decisiones

2. Ningún pecado es menor.

Debemos recordar que aunque cuesta algo obedecer a Dios, cuesta más desobedecerlo. ¿Cuál fue el pecado de aquella mujer? ¿El crimen? ¿La embriaguez? ¿La inmoralidad? No. Su pecado fue obedecer la voluntad de Dios a medias, y una obediencia a medias, es desobediencia. Dios le ordenó que saliera de Sodoma y no volviera la vista atrás. Amaba a Dios lo suficiente para salir de Sodoma, pero no lo suficiente para abandonar lo que Sodoma representaba. ¡Hoy, hay gente así! Son lo bastante religiosos como para abandonar los pecados externos, pero no los de la mente y el corazón. No bailan, no beben, no fuman, ¡pero cómo les gustaría! Algunos lo hacen y se excusan: "Es que no hay que ser fanático. Hay que tener una mente amplia". No es que la mente se haya hecho amplia, sino que la conciencia se ha vuelto estrecha.

No es suficiente dejar de pecar, hay que abandonar el pecado en el corazón. La esposa de Lot salió de Sodoma, pero siguió deseando lo que había en Sodoma. Cuando descubrió que mirar hacia atrás es un peligro mortal, era demasiado tarde. Que Dios nos dé más hombres y mujeres, y jóvenes y señoritas, que no sólo dejen la práctica de los pecados, sino también el deseo de ellos. Que vuelvan la espalda al mundo y la carne y fijen sus ojos en Cristo, en las cosas de arriba.    

3. Dios no puede ser burlado.

No falta quien diga, sobre la mujer de Lot: "¡Qué tremendo castigo para un pecadillo! ¡Qué monstruo debe ser un Dios que convierte a una pobre mujer en estatua de sal sólo porque no se aguantó la curiosidad inocente de ver a una ciudad en llamas!"  Todos los que hablan así están como los que preguntan: "¿De veras cree usted en el infierno? ¿En serio cree que Dios mandará a alguien a una eternidad de sufrimiento por cositas tales como rechazar su amor cuando Él lo ofrece"? Dios no manda a nadie al infierno; las multitudes se condenan a sí mismas por su desobediencia.

El pecado nunca es una "cosita." No es cosa pequeña desobedecer a Dios o rehusarse a abandonar lo que El aborrece. No es una pequeñez negarse a obedecer la voluntad del Todopoderoso, ni jugar con su amor, sus leyes o sus advertencias. La mujer de Lot era decente, respetable, religiosa, pero pereció. Era mejor que muchos en Sodoma, pero sucumbió como ellos. Así, muchos dicen: "Yo soy mejor que la mayoría. Es más, muchos dizque cristianos hacen cosas peores que yo. No soy tan malo." Tampoco lo era la señora de Lot, pero se perdió. Queriendo vivir bien con dos mundos distintos, los perdió a ambos.. 

Conclusión

La santidad no es un asunto menor. Ser santo, se constituye en la más alta demanda de todas y en la más excelsa prioridad del reino de Dios. Amado lector, ocúpese en obedecer y agradar a Dios, solo así, usted podrá pensar con alegría en el destino de su alma.


Tema 22 - ¡Tan Solo Miré!