Base bíblica: 1 Crónicas 4:10.
Introducción: la oración de Jabes es una sencilla pero poderosa declaración. Su deseo de contar con la bendición de Dios y de ampliar sus condiciones de vida, nos propone un gran ejemplo digno de imitar.
Jabes no era conformista. Su forma de apreciar el futuro estaba cargado de una esperanza superior a la de los demás. Claro, siempre dándole al Señor el primer lugar en todo.
Dios desea que usted prospere. Ahora bien, dicha prosperidad abarca todas las áreas de su vida, especialmente, su salud espiritual. Ahora bien, aún cuando Dios desea que prosperemos, es necesario:
- Establecer metas.
Un cristiano debe tener una visión clara de su ruta por la vida. Es importante establecer metas para todo asunto. El apóstol Pablo tenía metas ministeriales: El dijo: Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14. Define con tu familia a través de la oración y la lectura de la Biblia, cuáles son aquellas metas dignas de alcanzar en equipo.
Una meta vital que todos deberíamos tener es la de conocer más a Jesús. De esa manera podremos corregir nuestros errores, ser libres del pecado y crecer en su gracia cada día. Establecer metas produce orden y el orden corresponde al estilo de Dios. Si usted es de aquellas personas que le apuntan a muchas cosas a la vez, probablemente usted no le dará a nada. En cambio, si dirige su meta a propósitos particulares, le aseguro que sus resultados serán positivos.
- Rodearse de las personas correctas.
Si pretendes crecer, es muy importante que evalúes quiénes son tus amigos y con quienes pasas la mayor parte de tu tiempo. Puede ser que te encuentres luchando entre seguir a Jesús o amar a tus amigos con todos los riesgos que eso implica. No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33. Tus amistades deben caracterizarse sobre todo, por una importante señal: temor a Dios. Un verdadero amigo sabe que nada podría estar bien, si primero, no se experimenta temor al Señor.
La Biblia llama bienaventurado a todo aquel que no escucha el consejo de los malos. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! Salmo 1:1-3.
- Trabajar con disciplina.
Algunos desean la bendición de Dios pero no quieren trabajar. Otros dicen que no hay trabajo, pero tampoco buscan diligentemente. En Génesis se dice acerca de Dios, que él trabajó seis días, y al séptimo, descansó de toda su obra. Note esto: la regla es trabajar 6 días y descansar 1, no al contrario. Un creyente debe reflejar responsabilidad en los compromisos que le competen.
Dios es fiel, Dios nos ayuda y respalda, pero Él no bendice la pereza y tampoco la falta de iniciativa. Esfuérzate por ser diligente en las responsabilidades que se te encomiendan. Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma. 2 Tesalonicenses 3:10. Trabajar es una bendición, no lo asuma como una carga.
Conclusión
Amado lector, es tiempo para ampliar sus horizontes. Dios lo ama como usted es, y lo seguirá amando si usted se atreve a soñar. Atrévase a pedirle a Dios que ensanche su territorio, usted aún puede crecer. No se resigne a permanecer en la misma condición cuando tiene a un Dios grande que quiere prosperarlo.