Base bíblica: Lucas 17:11-19.
Introducción: la ingratitud es la simple y más fiel demostración de que olvidamos muy pronto. Sí, nos olvidamos rápido de lo que otros han hecho por nosotros, y olvidamos también lo que Dios hizo por nosotros en el pasado. Ese fue el caso de los 9 leprosos que no retornaron para agradecer por su milagro.
La Biblia nos muestra una radiografía acerca de la realidad del pueblo de Dios: “Nuestros antepasados en Egipto no quedaron conmovidos ante las obras milagrosas del Señor. Pronto olvidaron sus muchos actos de bondad hacia ellos; en cambio, se rebelaron contra él en el mar Rojo”. Salmo 106:7.
La naturaleza de nuestros corazones se inclina hacia la ingratitud. Es por eso que desde nuestros primeros años de vida, necesitamos ser educados para la gratitud. Requerimos que alguien más nos enseñe a usar la palabra gracias y a manifestar sincero agradecimiento cuando alguien hace algo por nosotros.
La gratitud es una importante virtud cristiana. Ser agradecidos es un mandamiento de las Escrituras. ¿Qué tan obediente se considera a este mandamiento (1 Tesalonicenses 5:18)? Le mostraré tres razones bíblicas por las cuales usted debe ser agradecido:
- Porque a Dios le agrada.
Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18. La gratitud es la expectativa de Dios, es decir, Él espera que usted sea agradecido. Puesto que esa es su voluntad, todos los que hemos creído en Jesús, debemos asumir la gratitud como una manera de adorar y tener comunión con Dios.
Todo aquel que desee agradar a Dios, requerirá fe y una importante medida de gratitud. La gratitud a Dios se expresa de múltiples maneras. Una de ellas, es través de la oración. Cuando oramos, es muy importante recordar los beneficios que hemos recibido del Padre. Otra manera de agradecer a Dios, es dando. El dar (sea tiempo, fuerza o recursos), son maneras de manifestar con acciones concretas, que realmente vivimos para hacer la voluntad de Dios.
- Porque ahoga la ansiedad.
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Filipenses 4:6. Cuando estamos ansiosos por el futuro o estamos afanados por una respuesta, la acción de agradecer a Dios se impone sobre el desespero, calmando así, las emociones desbordadas por causa de las circunstancias. ¿Qué acostumbra hacer cuando está afanado? Reflexione y reconocerá que lo que primero hacemos es quejarnos e incluso enojarnos. La decisión más sabía en momentos así, es agradecer a Dios porque Él aún está al control de la situación y sin duda, puede ayudarnos.
La ansiedad y las preocupaciones, son un obstáculo en nuestro caminar cristiano. Frente a los afanes, normalmente cerramos nuestra boca y perdemos todo aliento para orar y buscar a Dios. Sin embargo, lo que Dios espera que hagamos es que mantengamos nuestra comunión con Él, siempre, dando gracias y reconociendo todas sus buenas obras. Usted podrá comprobar que cuando nos determinamos ser agradecidos, nuestra vida espiritual prospera y se fortalece.
- Porque nos hace conscientes del llamado a la santidad.
Ya que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos y agrademos a Dios adorándolo con santo temor y reverencia. Hebreos 12:28. La gratitud es la antesala de una vida de santidad. Hace falta asumir una actitud de agradecimiento para hacernos conscientes de cuánto demanda Dios de nosotros. Note que una persona agradecida se esfuerza por agradar en todo a aquel de quien recibe un beneficio. De igual manera ocurre en el reino de Dios. Si vivimos para el rey (Jesús) y estamos agradecidos con Él, nuestro estilo de vida se debe caracterizar por el temor y la reverencia espiritual.
En este sentido, la gratitud va de la mano con un estilo de vida basado en la pureza del corazón y la integridad del carácter. Hemos recibido como herencia un reino espiritual indestructible, y frente a tan poderosa dádiva, el deseo de Dios es que vivamos con temor santo y plena reverencia, reconociendo que le pertenecemos a Él. Recuerde que somos agradecidos por la obra santificadora que Jesucristo consumó en la cruz al derramar su sangre por nosotros.
Conclusión
Cambie la queja por gratitud. Si usted reflexiona, se dará cuenta de que tiene muchos motivos por los cuales agradecer. ¿Qué tan agradecido es con Dios? Si usted considera que la gratitud espiritual no es una prioridad en su vida cotidiana, entonces pida la ayuda del Espíritu Santo y pídale que cambie su corazón de tal manera que usted sea agradecido en todo tiempo.