Base bíblica: Génesis 37:5.
Introducción:
Soñar no es la esencia del evangelio, pero sí que corresponde a la voluntad de Dios. Nuestro Creador, en su perfección, añadió a nuestra lista de capacidades, la poderosa capacidad de soñar, esto es, de proyectarnos en el tiempo.
Los sueños no son solo para contemplarlos, los sueños son para hacerlos realidad. Esto significa que el deseo de Dios, es que materialicemos y convirtamos en experiencias palpables, aquello que Él sembró en nuestra imaginación.
¿Qué hacer cuando tenemos un sueño? ¿Cómo actuar al percatarnos de que definitivamente nuestro sueño es más grande que nosotros? Pues la respuesta es una: hacerlo realidad y perseverar hasta su cumplimiento. Por otro lado, es necesario que reconozcamos claramente los enemigos que enfrentan nuestros sueños. Consideremos tres:
- El rechazo.
Algunos de los grandes soñadores de la historia se enfrentaron cara a cara con el rechazo de las personas en las que pensaron que encontrarían respaldo. Sin embargo, pese al dolor y a la decepción, no se rindieron.
El joven José se enfrentó al rechazo desde su propia casa. Sus detractores no fueron extraños, mucho menos personas ajenas a su círculo íntimo; para asombro de todos, fueron sus propios hermanos: “Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Génesis 37:18-19.
¿Ha comido chocolates de la marca Hershy´s? Esta es una principal marca de dulces cuya fábrica nació Pensilvania, USA. Estos dulces son consumidos y aceptados en cada rincón de la tierra, sin embargo, quien soñó con esta gran empresa fue rechazado desde el principio. Milton Hershey se retiró de una fábrica local y decidió comenzar su propio negocio, sin embargo, fracasó en tres oportunidades debido a la pobre calidad de sus recetas. Después, tuvo éxito.
- El pecado.
El pecado es un enemigo declarado en contra de los sueños. Es un hecho que la desobediencia a los mandamientos de Dios, ponen en riesgo un gran sueño. Satanás es experto en entorpecer la realización de un sueño y lo hace atacando nuestra conciencia y moral cristiana.
Fue exactamente eso lo que satanás hizo en contra de José usando como medio distractor a la esposa de su jefe llamado Potifar: “Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo”. Génesis 39:7.
Las tentaciones siempre estarán delante de un soñador. Es por eso que la más importante virtud de alguien que sueña, es la práctica de la santidad. Aunque José sufrió en carne propia las aflicciones y falsas acusaciones, fue su integridad lo que le permitió salir a flote para sentarse en la silla de los poderosos.
- La indisposición al sufrimiento.
Un gran sueño, siempre demanda una gran cuota de sacrificio y sufrimiento. Claramente vivimos una época en la que las personas tienden a soñar, pero no gozan de la disposición a pagar el precio por sus sueños.
De Jesús aprendimos que la realización de un sueño tiene un precio. Aunque los sueños son gratuitos, su realización implica un importante sacrificio. Usted no debe atemorizarse cuando vea lo difícil que puede llegar a ser ver como un sueño se hace realidad.
Aunque José fue integro, él terminó en la cárcel al ser falsamente juzgado: “Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel”. Génesis 39:20. José pagó el precio, ¿está dispuesto a pagar el precio por sus propios sueños?
Conclusión
Sueñe, usted lo necesita. Aunque las circunstancias puedan ser adversas, su imaginación será su aliada para conquistar la victoria sobre su destino. Soñar vale la pena. Si tiene un sueño, entonces esfuércese por hacerlo realidad.