Texto: Proverbios 3:5-7.
Introducción: Dios quiere que usted sea muy bendecido. Sin embargo, ese deseo amoroso de Dios no es suficiente. No lo es porque, aunque Él desee lo mejor para nosotros, nuestras decisiones, ciertamente, definen nuestro destino en ésta tierra, e incluso, en la eternidad.
Aunque la voluntad de Dios es buena y perfecta, los seres humanos tenemos dificultades cuando se trata de aceptar lo que Dios demanda. La buena noticia es que las demandas de Dios fueron establecidas para nuestra bendición, jamás para perdernos.
El proverbista, también llamado Salomón, habló innumerables veces acerca de la obediencia. Cada vez que lo hizo, mencionó la ley y los mandamientos de Dios como el más grande conjunto de normas y llaves para la bendición.
El comprobó que la clave para una vida de bendición estaba en obedecer la voluntad de Dios. Esa es nuestra parte, del resto se encargará Dios. Meditemos en tres importantes consejos que le ayudará a gozar de una vida de bendición de la manos de Dios:
1. CONFÍE EN EL SEÑOR SIEMPRE.
Si usted es padre, sabrá cuan grato es saber que sus hijos confían en usted. Esa confianza ciega es un regalo invaluable. Sí, lo es porque eso significa que usted es capaz, que puede y que ellos tienen una visión correcta acerca de sus alcances, talentos y capacidades. Lo mismo ocurre con Dios. Él se goza con aquellos que confían en Él y no dudan de lo que puede hacer. La voluntad de Dios es que usted aprenda a descansar en Él. Una vida de reposo en el Espíritu Santo, es totalmente posible.
¿Usted confía en Dios? Quizá un poco, quizá no. En ocasiones, las circunstancias nos hace dudar del cuidado de Dios o incluso, nos hace dudar de la perfección de sus planes para nosotros. No piense que por el hecho que de algo no salió como usted esperaba, entonces todo se echó a perder. Si usted confía en Dios, entonces sabrá reconocer que hay situaciones en la vida que nosotros no alcanzamos a comprender. Aún así, reconocemos que Dios tiene el control y que usará cada experiencia, para bendecirnos.
2. PERMITA QUE DIOS CORRIJA SUS PASOS.
El Señor es amoroso y es por eso que Él desea guiarlo en cada paso que usted da. Reconozca que usted se puede perder fácilmente con los afanes de éste mundo y que necesita ciertamente que el Señor le ayude a re-dirigir sus afectos, sus sueños y su voluntad. ¿Cuántas veces usted ha tenido la sensación de ir por el camino correcto hasta que se encuentra perdido? A todos nos ha pasado. La buena noticia es que Dios corregirá sus pasos y le ayudará a encontrar el camino correcto, claro, si usted así lo permite.
Amado lector, sea humilde y permita que Dios lo guíe. Uno de nuestros más grandes errores es creer que sabemos lo suficiente, creer que tenemos el control. Eso se llama necedad. La Biblia nos llama a considerar a Dios en todo lo que hagamos. Haga un simple ejercicio conmigo respondiendo estas preguntas: ¿ora antes de tomar una decisión? ¿le pregunta al Señor cuál es Su voluntad y espera una respuesta? Acostúmbrese a involucrar a Dios en todo lo que emprenda. Si usted estuviera caminando por un camino errado, haga con fe esta oración al Señor: “Señor, corrige mis pasos, no quiero perderme. Amén”.
3. APÁRTESE DEL MAL
Las personas sabias suelen distanciarse de los conflictos, las personas incautas con frecuencia se encuentran en ellos. Ciertamente debemos reconocer que muchos de los conflictos y problemas que hoy tenemos, se debe a que no fuimos lo suficientemente sabios para mantenernos a distancia de los problemas que veíamos venir. Es importante reflexionar en el tipo de amistades que tenemos, así como en el estilo de vida que llevamos. A veces nos arriesgamos sin necesidad y desafiamos los malos tiempos para luego sufrir o angustiarnos.
La palabra apartarse no tiene muchas definiciones o interpretaciones. Es básica pero a la vez poderosa. Es simple, pero profunda. Tome distancia, no se acerque a la fuente de posibles problemas. Cuide su manera de hablar, no se enrede con personas que pueden llevarlo a terminar mal. No haga negocios con personas que no temen a Dios y tampoco reaccione de manera ofensiva cuando la molestia lo alcance. Sea sabio. Dios tiene planes grandiosos para usted, pero no los eche a perder por una mala decisión. Huya del mal y no se involucre.
Conclusión: una vida de bendición es totalmente posible. Dios la quiere para usted, ¿usted desea recibirla? Si su respuesta es sí, entonces obedezca la Palabra de Dios y practique estos simples principios. Le aseguro que su vida será diferente. Confíe en Dios, permita que Dios corrija sus pasos; y apártese de toda fuente de mal.