Texto: 1 Samuel 17:32-50
Introducción:
La historia del enfrentamiento entre el pequeño David y el experimentado Goliat se ha registrado en miles de escritos, ha llegado a la televisión, se ha hecho presente en los discursos políticos e incluso, se ha colado en los clásicos dichos de los abuelos. Sin duda, esta apasionante historia nos confronta con nuestras incapacidades, incredulidad y falta de confianza en nosotros mismos.
Pero también nos confronta con lo vulnerables que podemos llegar a ser a la opinión de aquellas personas que dudan de lo mucho que podemos lograr. Ignorando que, si Dios está con nosotros, entonces las cosas imposibles se hacen claramente posibles.
La experiencia de David nos arroja algunos principios importantes para la vida. Pero, y sobre todo, nos dice que ante la adversidad y la oposición que se interponen en nuestros caminos, Dios es la respuesta. ¡Ah! y un poco de habilidad no cae nada mal. Consideremos algunos principios importantes de esta historia aplicables a nuestra vida. Cuando usted se encuentre frente a un gigante debe:
1. CONFIAR EN DIOS.
David le respondió al filisteo: —Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado. 1 Samuel 17:45. David confiaba plenamente en Dios. Antes de confiar en sus habilidades o tácticas de guerra, él confió ciegamente en la compañía y respaldo de su amado Dios, el mismo que lo había ungido como rey. Amado lector, su confianza en Dios es efectiva, confíe en Él. Frente a los gigantes que usted pueda encontrar en su camino, asegúrese de guardar su fe y de no dudar de la compañía de Dios en todo lo que emprenda.
La adversidad suele empañar nuestra visión de Dios. No puedo imaginar a David exaltando la fuerza o en la experiencia de Goliat. David pensaba en vencer. Su confianza en Dios hizo la diferencia. Al igual que David, debemos sobreponernos a nuestros temores y dudas para así ver el poder de Dios obrando en nuestras dificultades. No tema y tampoco dude de lo que Dios puede hacer en su vida y a través de ella. Cambie su lenguaje. David habló con propiedad y sin reservas expresó quién era su Ayudador y a quien servía. Hable con fe y no permita que la situación que hoy lo está sitiando, termine por debilitarlo.
2. CONFIAR EN SÍ MISMO.
Cuando Goliat se acercó para atacarlo, David fue corriendo para enfrentarse con él. 1 Samuel 17:48. Una vez que dirigimos nuestra confianza a Dios, debemos prepararnos para hacer nuestra parte. Usted es un hijo de Dios, por lo tanto tiene una identidad celestial que lo capacita para vivir una vida en victoria y no en derrota. David había sido entrenado por mucho tiempo. Es por eso que cuando estuvo frente al gigante, sabía que tenía la capacidad para enfrentarlo y derrotarlo. Esa misma confianza, es la que usted debe atesorar en su corazón. No es orgullo, es conciencia, es responsabilidad. Pasamos mucho tiempo victimizándonos en vez de hacerle frente a las pruebas. La palabra clave es: enfrentar.
Frente a los desafíos de la vida, con frecuencia pensamos que no estamos preparados. Sin embargo, Dios es perfecto en todo lo que hace y no permitirá que nos enfrentemos a un gigante al cual no podamos vencer. Usted debe hacerse consciente de sus capacidades. La vida le exigirá poner en uso todas sus capacidades y experiencias adquiridas, para así enfrentar los nuevos retos que van apareciendo en su camino. La resiliencia es un termino psicológico que se define como la capacidad que tiene una persona de superar una pérdida, la muerte de un ser querido o un accidente. David tenía un alto nivel de resiliencia. Pasó tiempo solo, enfrentó la ira de animales temidos y además se enfrentó a la poca confianza que otros le tenían. A pesar de eso no retrocedió y mire cuál fue su dulce victoria.
Así David triunfó sobre el filisteo con solo una honda y una piedra, porque no tenía espada. 1 Samuel 17:50. Hay cosas que no están a su alcance, pero habrán otras que si lo estarán. Con esto quiero decir que usted no está desarmado, Dios siempre pone algo en nuestras manos. Si usted es de las personas que dicen: “no tengo nada en mis manos, es imposible que yo tenga la victoria sobre este u otro asunto”, entonces usted debe cambiar su manera de pensar. David usó una honda y una piedra para matar al gigante. Cualquiera podría pensar que David perdería esa pelea, pues su arma no se asemejaba a la de Goliat y o a la de su ejercito. Sin embargo, David venció.
Si usted tiene un proyecto y piensa que no tiene nada para desarrollarlo, reconsidere su postura y arriésguese a intentar cosas que antes no hubiera hecho. Dios es experto en ayudarnos a lograr grandes sueños con pocos recursos. Usted tiene en sus manos lo suficiente como para enfrentar al gigante que lo está desafiando. Abra su mente y considere las herramientas que Dios le ha dado y úselas, en ellas podrían estar su victoria.
Conclusión: frente a los problemas de la vida, usted debe mantener una posición firme y de profunda confianza en Dios. Mantenga un concepto prudente acerca de usted, no se trata de orgullo, se trata de poner por obra las virtudes de su verdadera identidad: usted es un hijo de Dios.