Tema de la semana: “Hablar verdad”.
Texto: “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. Levítico 19:11.
Introducción: “cae más rápido un mentiroso que un cojo”. ¿Lo había oido antes? Seguro que si. Esta frase suele relucir en toda conversación relacionada con el mal hábito de mentir. Lo cierto es que los mentirosos suelen terminar avergonzados y desdichados; y por mucho que se esfuercen para mantener la verdad oculta, tarde o temprano, como es natural, esta saldrá a la luz para remover la falsa superficie del engaño.
La voluntad de Dios: Dios es verdadero, Él no miente. Si mentir no es una acción de Dios, ¿entonces por qué recurrir a la mentira como si se tratara de un recurso con aparentes beneficios? Usted debe ser consciente que la mentira hace daño y que para vivir en paz, debe hablar con la verdad. Tome en cuenta los siguientes consejos bíblicos para enfrentar y/o vencer el destructivo hábito de mentir:
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Refrene su lengua. Usted puede ser libre con su voz, o puede vivir como un esclavo de sus palabras, usted lo decide. Este es el consejo de la Biblia: “Que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños”. Salmo 34:13. La lengua es un músculo pequeño que puede hacer gran daño, pero no es menos cierto que si se usa bien, los resultados son de gran bendición. Tenemos el poder para gobernar nuestras palabras, usted debe ejercerlo, por lo tanto, ejerza dominio propio.
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Cuide sus pasos. Las circunstancias tienen mucho que ver con el hábito de mentir. Involucrarse con la gente incorrecta o hacer lo incorrecto, lo pondrán en una situación muy difícil en la que probablemente verá la mentira como una opción. Si usted se esfuerza por caminar en la luz, la mentira no será una acción porque todas sus acciones serán agradables a Dios. “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas”. 1 Tesalonicenses 5:5.
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Sea auténtico. La autenticidad es una cualidad admirable de las personas sabias. Usted no tiene que intentar ganar el respeto o la consideración de los demás usando las mentiras. Jesús fue auténtico. Él sabía quién era y conocía los alcances de su buen nombre. «Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?», les preguntó Jesús. 16 Simón Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Mateo 16:15-16.
Desafío: hable siempre la verdad. Sin importar cuáles puedan son los aparentes “beneficios” de recurrir a una mentira, determínese a ser honesto y totalmente transparente.En primer lugar hágalo con Dios, eso le vendrá muy bien a su relación con Dios. Luego, sea honesto con usted mismo, no se engañe. Por último, sea sincero con sus semejantes, no le mienta a las demás personas, ellas merecen ser honradas con la verdad.