Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Joel 2:21
Al encerrarse para considerar una y otra vez su difícil situación, lo único que hará es agudizar más la razón de su tristeza.
Usted debe aprender a luchar por el gozo de Dios. No tema estar feliz. Dios quiere que usted viva alegre.
La amargura es uno de los males de esta generación. Gozamos de infinitos privilegios, así como de admirables comodidades, y, sin embargo, no podemos ser felices. A todos nos falta algo y esa es la justificación de nuestra insatisfacción.
¿A qué usted teme? ¿Cuál es la “pieza” que le hace falta? Usted puede responder estas preguntas, pero hay una más importante: ¿es Dios la razón de su gozo?
Si así fuera, usted podría experimentar una alegría espiritual llenando su interior, porque Dios quiere alegrar su vida.
Jamás olvidaré las líneas de un libro que transformó mi manera de pensar. Aquel autor escribió: “el deseo de Dios para los creyentes es el deleite puro y sin fin”.
No se estaba refiriendo a un estilo de vida en el que el placer ocupa el lugar de Dios, no, su declaración está lejos de eso.
Lo que afirmaba, es que cuando hacemos de Dios el centro de nuestras vidas, el deleite, la alegría y el gozo se hacen presentes.
Amado lector, decida disfrutar y alegrarse en el Señor. Note que la razón del gozo en este texto no es “lo que usted tiene ahora”, sino lo que Dios hará por usted.
La esperanza que usted tiene en la perfección de los planes de Dios, debe llenarlo de alegría y gozo, porque lo que Dios hace, siempre es perfecto.
Él conoce sus sueños, Él sabe a dónde usted quiere llegar. Pero, por favor, no arruine los planes de Dios por causa de su amargura.
Cambie su cara de lamento. Levántese de sus cenizas, lave sus pies, enjuague sus ojos y experimente el gozo de Dios.
Su marcha no ha terminado, Dios dijo que haría grandes cosas. Entonces, póngase en pie y viva alegremente, regocíjese y celebre.
Jesús, aun cuando sabía que una cruz aguardaba por Él, vivió alegremente. La Biblia afirma que Él se regocijaba.
Amado creyente, la vida tiene tramos difíciles. A veces usted sentirá que camina por sendas empedradas; otras veces, deberá respirar fuertemente porque el camino es de ascenso. Otras veces, usted sentirá que está en una permanente quietud.
Sin importar el tipo del terreno por el cual usted se encuentre caminando, pida al Señor una porción aumentada de gozo. La gente que lo rodea, necesita ver a través de su alegría a Jesús.
¡Bendecido y próspero día!