Todo tiempo es oportuno

Escrito el 05/01/2026
Pr. Gustavo A. Muñoz L.


“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz”. Salmos‬ ‭55:17‬


Mantenernos conectados con Dios es realmente posible.

La experiencia del salmista nos enseña algunas verdades o principios que nos permitirán mantenernos conectados con Dios. 

En primer lugar, nos recuerda que todo tiempo es propicio para hablar con Dios. En la mañana, cuando el día comienza; al mediodía, mientras nuestras tareas avanzan; y en la noche, cuando retornamos a casa.

Amado lector, cualquier momento de las 24 milagrosas horas del día es oportuno para orar y buscar a Dios. El apóstol Pablo afirmó: “Orad sin cesar”. Dicho de otro modo, no se detengan, oren en todo momento. 

En segundo lugar, nos enseña que la oración no es un recurso esporádico, sino un recurso de alcance permanente. Algunas personas oran tan solo cuando enfrentan una emergencia que compromete su bienestar, o cuando las circunstancias parecen salir de su control. Ciertamente, la oración es una necesidad que se transforma en hábito.

En tercer lugar, nos enseña que Dios tiene abiertos sus oídos para los que claman a Él. La palabra clave en nuestro pasaje de hoy es “clamor”.

Sería importante preguntarnos por qué el salmista usó la palabra oraré y luego clamaré. ¿Acaso no significan lo mismo? Creo que no. Le diré por qué. 

La oración es una conversación con Dios. El clamor es una súplica desesperada, ferviente y llena de fe. Ahora bien, ninguna es mejor que la otra, pero cada una expresa una condición especial del corazón. Tanto la oración como el clamor son un recurso que usted necesita valorar. 

En cuarto lugar, (y admito que me emociona llegar a este punto), el salmista nos enseña confianza. Sí, absoluta y pura confianza. Él dijo: “Él oirá mi voz”. Resulta asombrosa su fe cuando dirigía sus palabras a Dios. 

Las palabras del salmista deben animarnos a confiar mucho más en el fruto de la oración. Sepa que cuando usted ora o clama a Dios, Él reconoce su voz, Él sabe que es usted y, créame, Él obrará. 

Hoy lo animo a recuperar el ánimo por la oración y, sobre todo, a mantenerse conectado con el Señor durante todo el día. 

Fuerte abrazo, amado lector.