¡Siempre adelante!

Escrito el 09/01/2026
Pr. Gustavo A. Muñoz L.


Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con élJuan 6:66


Volver atrás no debe ser una opción para usted. Si Dios lo sacó de aquel pozo profundo y quitó de sus vestiduras el lodo cenagoso que producía ese terrible olor en usted, entonces no dé lugar a la duda, continúe con su mirada al frente y deje de mirar atrás.

Jesús quiere que usted sea un verdadero discípulo, no un creyente de aquellos que, al presentarse la más mínima prueba o enfrentar una pasajera tentación, deciden abandonar la ruta de su salvación.

No de más vueltas en el mismo lugar, sus pecados fueron perdonados, su corazón lavado, entonces no evoque más su pasado como si usted no mereciera caminar de la mano con Jesús.

Jesús sabía que, entre quienes caminaban con Él, había personas que lo hacían con las motivaciones incorrectas. Algunos por simple curiosidad, otros por asegurar su comida, y otros lo hacían como una ruta de escape frente al legalismo religioso de la época.

Nada es más peligroso que eso. Si seguimos a Jesús, debemos hacerlo porque estamos de acuerdo con la profunda declaración de Pedro: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.   

Pedro entendió que debía quemar sus barcos, y lo hizo. ¿Usted quemó los suyos? Quemar sus barcos significa renunciar a todo, para ganarlo todo.

Quemar los barcos quiere decir, morir a las terribles y oscuras ofertas del mundo que prometen placer pero esconden el mortal veneno de la perdición.

Queme sus barcos. Mientras usted siga a Jesús con sus pies, pero sus ojos estén puestos en el mundo, su vida cristiana será una tortura y tarde o temprano, caerá.

No consienta revolcarse de nuevo en su vómito. Entienda esto. El vómito no desaparece, lo que debe desaparecer es, su deseo de volver a él.

No vuelva atrás. No eche a perder todo lo que ha ganado. Tampoco desprecie todo lo que Jesús hizo, está haciendo y hará por usted.

No cambie los tesoros de una salvación tan grande por los placeres fugaces de la carne.

Mire claramente. Jesús es su destino, Él es su compañero de viaje. Él es su amigo fiel y es la puerta que lo llevará a la vida eterna.

Quizá, usted se esté preguntando si en realidad vale la pena mantenerse fiel a Dios. Entonces, permítame preguntarle, ¿cómo le fue siendo fiel al mundo?

Usted es amado por Dios, sea fiel y usted verá la recompensa. No se rinda, tampoco renuncie a su determinación de seguir los pasos del Maestro.

Volver atrás no es una opción para un vencedor y usted, es uno de ellos. Vaya al secreto y pida perdón porque quizá usted ha visto con “buenos ojos” la vida que tuvo antes de llegar a los pies de Jesús.   

Exponga su debilidad ante Dios y le aseguro que será fortalecido.

¡Bendecido día!