Perdí el norte

Escrito el 30/09/2021
Ps. Gustavo A. Muñoz L.


“y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos”. 2 Crónicas 14:4


“Perdí el norte”.

Con esta expresión normalmente queremos decir que estamos desubicados, que nos perdimos. Esta expresión es válida cuando se trata de encontrar un destino, pero también lo es, cuando queremos decir con ella que nuestra vida espiritual no anda bien o que buscar a Dios dejó de ser una prioridad.

Dios desea dejarse encontrar, pero nadie encontrará lo que no busca. Por eso quiero recordarle la historia del rey Asa.

Este rey, hizo de la búsqueda de Dios su más alta prioridad. Instó al pueblo para que con un corazón sincero buscaran su presencia y cumplieran con toda humildad sus mandamientos.

Su liderazgo como rey, se basó en una adecuada preocupación por darle a Dios el primer lugar. Sin duda, dicha resolución le dio buenos resultados. Observe con atención:

En tiempos del rey Asa, la idolatría se manifestaba abiertamente en lugares dedicados desde los cuales se ofrecía culto y adoración a dioses paganos. La idolatría en nuestros días es un poco diferente, pero conserva la misma esencia: Dios ha sido desplazado del centro.

Cada quien ama lo que quiere y cree como quiere creer. Practicamos la idolatría cuando le atribuimos a algo o a alguien, el lugar que sólo Dios debería tener en nuestras vidas.

Quizá usted superó la idolatría que heredó de sus antepasados, pero de cualquier manera, deberá enfrentar la idolatría moderna. 

Con idolatría moderna me refiero a los modelos del mundo. Sí, a esos modelos en los que nosotros somos el centro y razón de ser de nuestras decisiones, mientras nos negamos al llamado que nos hizo Jesús cuando dijo que un verdadero discípulo estaba dispuesto a morir a su "yo" esto es, a su ego.

Me refiero también a ese modelo en el que primero nos dedicamos, con un intenso desequilibrio, a amar a otra persona y el amor que nos sobra, se lo damos a Dios. El mismo modelo en el que todo lo que hacemos se basa en el objetivo de ganar y ganar, a veces dinero, a veces reputación, pero al fin de cuentas, terminamos viviendo como esclavos de un esfuerzo que no valdrá la pena y que al final del día nos dejará vergonzosamente vacíos.

Me refiero también al amor por sus "juguetes". Por su carro, su finca, su TV o su celular. Al amor por un hábito o por una mascota. Seamos claros, usted hoy no carga una imagen en su billetera, pero lleva en su corazón demasiadas cosas y no hay lugar para Dios.

De ser así, la invitación hoy es a recuperar su vida espiritual, a buscar a Dios intensamente para que así logre también, recuperar el equilibrio que tanta falta le hace. De paso, le aseguro que recibirá la paz que hoy está ausente.

El rey Asa puso por obra un plan básico: buscar a Dios de todo corazón. Empiece por ahí. Puede que algunas circunstancias se hayan salido de control, pero usted tendrá esperanza si se dedica a buscar a Dios.

Si leyera unos versículos más, comprobaría que mientras el pueblo buscó a Dios, fue inmensamente prosperado. Busque al Señor con todo su corazón y compruebe sus increíbles efectos. 

¡Bendecido día!