La buena fama

Escrito el 30/07/2023
Pr. Gustavo A. Muñoz L.


De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro. Proverbios 22:1


La buena reputación tiene un precio: la integridad. Puede perderse mucho con una acción necia o imprudente, pero también puede ganarse más de lo que imagina mediante una conducta intachable.

Amado lector, usted posee un bien extremadamente valioso; le diré cuál es: su buen nombre. Por encima de las riquezas, los tesoros y los bienes materiales, la buena fama los supera a todos.

Si usted es de quienes dicen no interesarse por lo que otros piensan, le invito a reflexionar con claridad y reconocer que un buen testimonio es parte esencial de su responsabilidad cristiana.

Permítame aconsejarle que interprete la vida a la luz de las verdaderas riquezas. Si los tesoros de este mundo se convierten en su brújula, terminará perdido en el bosque de la frustración y desorientado en las costas de la decepción.

El buen nombre abre puertas que el dinero jamás podrá abrir. Si goza del respeto de su familia, de sus amigos y de sus hermanos en la fe, considérese privilegiado y valore ese regalo invaluable.

Cuide la confianza que otros han depositado en usted. Tome en serio su labor como padre, hijo o hermano. Sea buen esposo, sea buena esposa. No permita que una locura momentánea destruya lo que ha construido durante años de esfuerzo y dedicación.

Luche contra los deseos pecaminosos. Acérquese a la presencia de Dios y pídale que limpie su corazón y renueve su mente, para vencer esa lucha constante que le impide disfrutar lo que verdaderamente vale la pena.

En estas fechas llegarán ofertas tentadoras hasta su puerta. No pierda el enfoque. Celebre, sí, pero hágalo sin olvidar quién es ahora y sobre qué Roca están firmes sus pies.

Recuerde: su vida debe reflejar la luz de Cristo, y sus buenas obras deben estar siempre sazonadas con su fe.

Guarde su testimonio.
Conserve su buena reputación.

Con amor fraternal,
su servidor.