Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Juan 11:21
Dios nunca llega tarde y tampoco se adelanta.
Tranquilo, Dios tiene el control. El cielo tiene perfecto cuidado de sus tiempos y conoce muy bien sus circunstancias. Aunque demore, créame, su recompensa llegará.
Su desespero no ayudará en nada, su confianza sí. Confíe en Dios, Él tiene los días, las horas, los minutos y los segundos sabiamente establecidos para darle lo que usted tanto espera.
Levántese de su tristeza. Deje de llorar en la tumba y atrévase a creer que el Dios de la vida puede hacer obras extraordinarias, aun cuando todo parezca estar muerto.
Quizá se está cuestionando sobre “el porqué” de una circunstancia. Y se preguntará: ¿por qué Dios no intervino? ¿Dónde estaba Dios cuando esto pasó?
Usted debe entender que esas no son preguntas sabias. Hay cosas que pasan porque nosotros las provocamos, o porque otros las provocan y nosotros sufrimos las consecuencias.
Marta estaba transfiriendo la responsabilidad de la muerte de su hermano a Jesús. De manera educada y embargada por el dolor, le estaba haciendo un reclamo.
¿Suele hacerle reclamos a Dios? La Biblia dice que nadie puede instruir la mente de Dios. Eso significa que usted debe confiar en la absoluta sabiduría de Dios. Nadie puede enseñarle a Dios.
¿Tiene un Lázaro frente a usted? Es posible que algunas circunstancias lo abrumen o esté frustrado porque algunos planes no salieron como esperaba.
Seguramente usted pensó que todo estaría bien y no imaginó que llegarían las circunstancias que está enfrentando hoy. Pues bien, la certeza que usted debe tener es que Jesús va a intervenir.
Jesús se va a glorificar y, en medio de su llanto o dolor, su poder se manifestará de tal manera que aquello que había muerto, resucitará. El mal olor se transformará en un fino aroma.
No se lamente, confíe en el Señor y espere con paciencia el obrar maravilloso del Señor.
¡Bendecido día!

