“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co 5:17)
Ha escuchado decir: ¿Usted no sabe quién soy yo?, quienes usan esa frase, en realidad no saben quiénes son, dependen de la aprobación de otras personas o de valores para demostrar su identidad.
Las Escrituras dicen que todo el que está en Cristo, ha nacido de nuevo y es una nueva persona, debemos saber entonces quiénes somos y qué derechos tenemos, para enfrentar con firmeza y autoridad al mundo.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Jn 14:6)
Debes estar seguro de que eres un hijo de Dios. Al recibir a Jesús, él te ha dado la potestad de llamarte hijo de Dios. Eres parte de la familia de la fe y puedes tener la confianza que, si te acercas confiado, Él te escuchará y te bendecirá.
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (Jn 10:27-29)
El Señor te conoce, sabe quién eres y qué necesitas, puedes estar seguro de que siempre te considerará su hijo, a pesar de los problemas o dificultades que atravieses. Si has tenido problemas de identidad, hoy puedes decir confiado: Soy un Hijo de Dios.
Entiende que la herencia de Dios no se corrompe ni se descompone como sucede con los bienes de este mundo. Él puso su Espíritu Santo en quienes son sus hijos y es sello de garantía de que entregará esa herencia.
“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7 así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” (Gál 4:6,7)

