“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigas a memoria las cosas antiguas” (Is 43:18)
Habrás vivido momentos en los que te sientes desanimado porque vienen a ti recuerdos y acusaciones de cosas que pasaron. Si Dios dice que Él no se acuerda de nuestro pasado, entonces olvidarlo es nuestra decisión. Esto se logra en la aceptación y en el perdón.
(Gn 41:51) José, un joven que fue vendido por sus hermanos, esclavizado, acusado de cosas que no cometió y lo encarcelaron. Por todo esto, su corazón estaba muy golpeado. Dios lo levantó de lo más profundo y lo puso en autoridad, pero José tenía que tomar una decisión de olvidar su pasado en el perdón.
Cuando Jesús nos perdona, borra todo vestigio, toda marca y señal de pecado. En una oportunidad le presentaron a una mujer sorprendida en pleno acto de adulterio. Él mismo reprendió a los que la acusaban y luego le preguntó a ella ¿Dónde están los que te acusaban? Ninguno te condena, ni yo lo hago. Vete y no peques más” (Jn 10:11)
Jesucristo soportó los sufrimientos del pasado de toda la humanidad al morir en la cruz. Para ello, Él fue herido y molido por nuestras rebeliones y pecados. Si Él cargó este castigo para que tengamos paz, ¿Por qué seguir llevando la culpa?
Cuando vienes a Cristo. Él te hace una nueva criatura. El pasado fue borrado y te brinda la oportunidad que empieces de nuevo. Recibe hoy a Jesús, reconcíliate con Él y tendrás una vida nueva.
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Col 2:13,14)
Recuerda, “Nuestro pasado fue borrado”

