“Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.” (Isaías 40:2,3)
La intercesión es uno de los misterios más grandes del ámbito espiritual. Por lo tanto, para impactar los ámbitos espirituales, es necesario que se cumplan acciones que reflejen nuestra fe. Es necesario en esta fecha animarnos a clamar por nuestra nación, como un asunto de responsabilidad personal. (Is 40:2,3) nos dice qué hacer:
Hablad Al Corazón De Jerusalén (v.2) Hablemos al corazón de nuestra tierra por la cual intercedemos. Jesús lo hizo: la llamó por su nombre, declaró su condición, le habló con misericordia, profetizó las intenciones de Dios para ella y anunció el Reino del Señor.
Voz Que Clama En El Desierto (v.3a) El creyente intercesor debe hacerlo, Dios está buscando uno que se ponga en la brecha a favor de Colombia, uno que clame, que ruegue por la paz de nuestra tierra, aunque todo parezca un desierto.
Preparad Camino Al Señor (v.3b) El creyente no debe desanimarse de continuar preparando camino al Señor, con la viva esperanza del establecimiento de Su Reino, aunque experimente esa sensación de soledad al sentirse como el único que tiene ese anhelo. Al interceder no debe cifrar su fe en que los gobiernos humanos lleguen a tener competencia para gobernar en justicia, paz y gozo, porque eso sólo se logrará en el reino de Jesucristo, nuestra participación al orar por quienes nos gobiernan es para que vivamos quieta y sosegadamente, mientras proclamamos las buenas nuevas de su Glorioso reino.
“Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime” (Pr 29:2)

