“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.” (2 Co 5:20)
El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia de Corinto habla del ministerio de la Reconciliación y utiliza la palabra "Embajador" del griego (presbeuō) que significa "Actuar como representante" En la antigua Grecia, esta labor no era un título pasivo, sino una acción: denotaba a un delegado autorizado con la madurez y experiencia necesaria para hablar, negociar y actuar en nombre de su soberano. Entonces la tarea de los creyentes es la de ser representantes de Dios. Personas que actúan en lugar de Dios, alguien que habla de parte de Dios; esa es la tarea principal.
¿Cuál es el mensaje para transmitir?
El mensaje de la reconciliación “Todo esto se lo debemos a Dios, el cual nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación” (2 Co 5:18)
“Reconciliación” es el proceso mediante el cual dos o más partes enemistadas o distanciadas restablecen la relación afectada por un conflicto.
Nuestra reconciliación con Dios sólo es posible porque Cristo fue a la cruz y recibió el castigo por nuestro pecado.
Cuando nuestro Salvador exclamó: "Consumado es" se eliminó la barrera entre el hombre pecador y Dios Santo haciendo a todos los que confían en Él "santos y sin mancha e irreprensibles delante de él" (Col 1:22)
Nuestra reconciliación se basa en la salvación que nos ofrece Jesús y que se acepta por la fe en Él.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef 2:8)
Tenemos una gran responsabilidad ya que somos empoderados por el Espíritu Santo, debemos llevar el mensaje de nuestro Señor y Salvador Jesucristo hasta "lo último de la tierra" (Hch 1:8) exhortando a hombres y mujeres de todo lugar y condición que se reconcilien con Dios.
Bendiciones.

