“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mt 6:31)
Este pasaje forma parte del Sermón del Monte, donde Jesús enseña a no preocuparse excesivamente por las necesidades materiales, recordando que Dios las conoce y Él proveerá. Para comprender esta palabra es necesario entender lo que Jesús no está enseñando y lo que sí.
En el Sermón del Monte, Jesús se dirige específicamente a Sus discípulos, no al público en general (Mt 5:1,2) es decir, se dirige a los que estaban comprometidos con Él y habían hecho de sus enseñanzas la base de sus vidas. Los que siguen a Cristo no deben preocuparse por la comida y el vestido. Incluso a Sus discípulos, Jesús no les está prometiendo la provisión constante e ininterrumpida de comida y ropa. Solo está enseñando que Dios en el cielo está al tanto de todas sus necesidades y eso debe tener un efecto tranquilizador en nuestras vidas.
No hay ninguna circunstancia en la que el afán o la preocupación tengan alguna validez. Puede que nos falten ciertas necesidades durante un tiempo, pero ni nos quejamos ni acudimos a las estrategias del mundo.
“Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mt 6:32)
Dios conoce la necesidad de cada uno y no permitirá que las verdaderas necesidades se queden sin cubrir, sino que, en Su providencia y en Su tiempo, velará por el bienestar de sus hijos. Además, Jesús les está enseñando a sus discípulos a priorizar sus vidas. Deben poner los asuntos de la eternidad antes que sus propias necesidades terrenales. Dios, que tiene el control absoluto, se asegurará de que tengas todo lo que necesitas para tu propio bien y para Su gloria.
“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío” (Sal 42:5)
Bendecido día.

