“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lc 6:12,13)
El Señor Jesús quería escoger a sus apóstoles de entre la multitud de sus discípulos, y es muy interesante ver que Mateo, Marcos y Lucas mencionan este suceso, pero solo Lucas cuenta que el Señor pasó la noche en oración antes de elegir a sus apóstoles.
El hecho de que el Señor Jesús dependiera del Padre y subiera al monte para permanecer apartado en oración durante una noche, muestran la gran responsabilidad vinculada con la elección de sus colaboradores más cercanos.
Jesús oró para escoger a sus discípulos y los observó antes de llamarlos. Así mismo, nos escogió a nosotros.
“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. (Ef 1:4)
Él nos escogió para cambiar toda perspectiva de nuestra vida, transformándonos en nuevas criaturas. Él mira nuestros corazones y sabe que no somos perfectos, sabe que somos pecadores, sabe que estamos demasiados ocupados con otras cosas, pero Él ya nos tiene en sus planes.
¿Cuándo fue la primera vez que el Señor Jesús vio a Saulo de Tarso? No se sabe con certeza, pero lo que sí sabemos es que lo vio cuando estaban apedreando a Esteban, cuando consentía su muerte, cuando perseguía la iglesia, cuando lo estaba persiguiendo a Él. El Señor sabía que Saulo era un fariseo, maestro de la Ley, con un ego grandísimo, su transformación fue tal que hasta le cambió su nombre por el de Pablo.
De igual manera, usted y yo no somos perfectos, quizás nuestra vida no era la mejor, éramos pecadores, con intenciones y pensamientos ocupados en las cosas del mundo. Aun así, nos vio y nos llamó con un propósito especifico, ser sus discípulos en este tiempo. ¿Será que atiendes su llamado?
“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron” (Mr 1:17,18)
Bendecido día.

