“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. (Mr 11:23)
Jesús hace una declaración sorprendente, ¿Significa que podemos mover montañas con nuestras palabras? ¿Podemos conseguir lo que queramos con solo decirlo?
La respuesta es no, Jesús no está diciendo que nuestras palabras de fe pueden mover montañas reales o que podemos tener lo que queramos si simplemente creemos, Jesús está enseñando una lección importante sobre la fe, la oración y el poder de Dios.
Marcos menciona que Jesús había maldecido una higuera y esta se secó hasta la raíz. Los discípulos estaban sorprendidos por ese hecho. Jesús aprovecha para enseñar:
Oración de Confianza: al hablar con Dios debemos creer que Él nos escucha y que nos responde. La fuente de poder no es humana, nuestra confianza está solo en Dios y no en nuestras palabras.
Grandes Problemas: “El monte” representa todo tipo de problema, esos obstáculos que parecen insuperables, pero nada es imposible para Dios.
No dudar en el corazón: Significa tener una fe firme apoyados en la autoridad y el poder de Dios. La fe verdadera confía en la voluntad soberana de Dios, no en deseos egoístas
¿Este pasaje es para nosotros hoy? Sí. Jesús deja claro que todos y en todo tiempo debemos orar y orar con fe.
“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.” (Stgo 1:6)

