“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (Stgo 2:14)
La verdadera fe siempre se demuestra mediante acciones concretas, ayuda al prójimo y una forma de vivir coherente. Si alguien dice tener fe, pero no hace el bien, esa fe está vacía o no es real Significa que creer en Dios solo de palabras no basta.
Ciertamente las obras no determinan nuestra salvación, pero si son una evidencia de que algo ocurrió en nosotros, ya que ninguna obra por buena que sea nos garantiza la salvación.
La fe sin obras es una fe muerta, porque la falta de obras revela una vida que no ha sido cambiada o un corazón espiritualmente muerto. Muchos versículos hablan de que la verdadera fe salvadora resultará en una vida transformada y que la fe se demuestra por las obras que hacemos.
La forma como vivimos revela lo que creemos y si la fe que decimos tener es una fe viva. La fe es más que un concepto teológico, es una acción, es la decisión producto de la certeza y seguridad en lo que dice la Palabra de Dios.
Esa certeza nos la ofrece el hecho de que Dios no miente, Él lo dice y Él lo hace. Por esto Santiago, enfatiza que la fe que tenemos en Dios debe ser demostrada con acciones.
“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Stgo 2:26)
Bendecido día.

