DEDICADOS PARA EL

Escrito el 04/09/2026
Iglesia del Nazareno Cali


“Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas…Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza…” (Nm 6:1-7)

En Nm 6 encontramos una ley especial para quienes deseaban consagrarse voluntariamente a Dios: el voto del nazareo. Este acto reflejaba una entrega radical y visible al Señor, fuera de los deberes sacerdotales. Aunque no era obligatorio, demostraba un anhelo profundo por agradar a Dios de forma excepcional.

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová…” (Nm 6:2)

Nazareo significaba “Separación” Algunos eran elegidos por Dios desde su nacimiento, pero en general, era un voto de separación del mundo y de consagración a Dios. Hoy, también tomamos decisiones de consagración: el llamado al ministerio, un pacto de pureza. Dios valora nuestras decisiones voluntarias, pero espera fidelidad. No hagamos promesas vacías ni apresuradas. Si decimos que queremos vivir para Él, démonos por completo.

Quizás algunos piensan que para el servicio a Dios lo más importante es tener un don o alguna habilidad, pero no es así, cualquier servicio que le demos a Dios lo hacemos mediante nuestro cuerpo y este puede ser lo más descuidado. El hombre o la mujer que deseaba servir al Señor podía hacer el voto nazareo que implicaba abstenerse de ciertas cosas y dedicarse por completo al servicio de Dios. Era un voto voluntario, difícil de asumir y difícil de dejar, pero tenía la promesa de bendición para los que lo cumplían.

Hoy entendemos que desde el momento en que recibimos a Cristo Jesús en nuestro corazón, somos apartados para Dios. Dios espera de su iglesia que vivan una vida limpia y pura, que sean ejemplo a los que no le conocen. La invitación del Señor es a consagrarnos y ser instrumentos de honra en sus manos.

¿Está nuestra vida disponible para Dios, limpia y preparada para su servicio?

Bendecido día.