COMPLETAMENTE LIMPIO

Escrito el 06/09/2026
Iglesia del Nazareno Cali


“Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.” (Lc 5:12)

El evangelista Lucas habla de un hombre que llevaba una devastadora enfermedad: estaba “lleno de lepra” Lucas era médico y usa esta expresión para señalar la gravedad del caso. Este hombre estaba completamente dominado por la lepra. Pero su realidad es aún más trágica: su enfermedad física reflejaba algo más profundo, una condición espiritual desesperante.

Este hombre era un muerto viviente espiritual y socialmente hablando, separado de la Presencia de Dios y de la comunión con su pueblo. La lepra, según la ley levítica, era mucho más que enfermedad; era una metáfora viva del pecado y sus devastadoras consecuencias. Esto es precisamente lo que hace el pecado en el ser humano. Puede empezar muy pequeño, casi desapercibido, pero rápidamente invade todas las áreas de nuestra vida: Destruye poco a poco la imagen de Dios en nosotros. Crea barreras profundas en nuestras relaciones con Dios y con los demás. Nos lleva a lugares donde ya no podemos sentir comunión real, ni adorar con libertad, ni experimentar la plenitud de Dios.

Este leproso estaba condenado por su condición. No podía limpiarse, no podía sanarse, no podía acercarse a nadie, ni al templo ni al altar. Era completamente impotente frente a su propia impureza. Este hombre es el espejo para muchos hoy.

Amigo, ¿Qué hizo este hombre para cambiar su realidad?

“se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.” (v.12)

Su fe no se basó en derechos ni méritos, sino en la misericordia del Salvador. Esa es la actitud que Cristo espera de nosotros hoy; una confesión honesta de nuestra condición.

“Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él” (Lc 5:13)

Bendecido día