"De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24)
Jesús utilizó parábolas para ilustrar algunas de sus enseñanzas, para enseñarnos lecciones importantes de la vida cristiana e ilustrar la verdad y la doctrina de la Iglesia.
Una ilustración muy conocida es la del sembrador y la semilla, donde la buena semilla representa la Palabra de Dios que se siembra por todo el mundo y los cuatro tipos de tierra simbolizan las diferentes reacciones de quienes escuchan el evangelio.
La sencilla lección de estas semillas sembradas demuestra la importancia de tener un espíritu dispuesto a aprender para que los creyentes den mucho fruto, para la gloria de Dios.
En este versículo, el Señor Jesús usa la metáfora de una semilla de trigo para explicar que su propia muerte en la cruz era necesaria para traer salvación y vida eterna a la humanidad; al entregarse, dio una cosecha enorme de frutos (Redención)
El Señor Jesús es la imagen perfecta de un solo grano de trigo que solo puede dar fruto bajo ciertas circunstancias.
"Porque si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto". (v.24)
El consejo bíblico es: No habrá una cosecha espiritual si primero no se pasa por el proceso. Para que surja vida nueva y transformación, algo debe entregarse o morir primero.
Bendecido día.

