"Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” (Ro 8:6-10)
"Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz". Este versículo enfatiza la necesidad de tener una mentalidad espiritual sobre la carne. Tener una mente espiritual implica centrarse en los asuntos del Espíritu de Dios y alimentar los deseos espirituales en contraposición a los mundanos. Mientras que el hombre natural vive para satisfacer sus deseos humanos egoístas (los de la carne), el cristiano con mentalidad espiritual vive para agradar al Espíritu de Dios recibiendo vida y paz
(v.7,8) La naturaleza pecaminosa se rebela contra las normas divinas y no puede agradar a Dios porque actúa de manera independiente de Él
(v.9,10) El creyente ya no vive bajo el dominio de la carne si el Espíritu de Dios habita en él. Aunque el cuerpo físico sigue sujeto a la mortalidad debido al pecado, el espíritu humano cobra vida eterna por medio de la justicia de Cristo
¿En qué nos ocupamos en nuestra vida diaria? ¿A que le dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo? En general, los cristianos que tienen una mentalidad espiritual son guiados por la Palabra de Dios, son fructíferos, llevando una vida devocional permanente y siendo comprometidos en su iglesia local.
Bendecido día.

