“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” (Fil 2:15)
Vivimos en un mundo que a menudo se siente oscuro, confuso y torcido. Pablo no nos llama a escapar de él, sino a brillar en medio de él.
Irreprensibles y sencillos son dos palabras que describen el tipo de vida que Pablo desea para los creyentes. “irreprensibles y sencillos” no significa ser perfectos, sino vivir con integridad y pureza de corazón. Como hijos de Dios, nuestra identidad no depende de lo que nos rodea, sino de quien somos en Cristo.
Irreprensibles (gr. ámemptoi) Significa sin culpa, intachables o sin reproche. Cuando caminamos de esa manera —sin murmuraciones, sin contienda, aferrados a la palabra de vida— nos convertimos en luces, no que gritan sino que resplandecen.
Sencillos (gr. akéraioi) Esta palabra significa “sin mezcla” Se traduce también como: puros, inocentes, sinceros, sin doblez. Habla de la pureza interior: un corazón sin malicia, sin engaño, sin agendas ocultas. Es la simplicidad de quien es transparente delante de Dios y de los demás. Jesús usó la misma palabra cuando dijo: “sed sencillos como palomas” (Mt 10:16)
Amigo, ser Irreprensibles es cómo nos ven los demás (conducta exterior). mientras que ser Sencillos es cómo somos por dentro (corazón puro y sin mezcla).
El apóstol Pablo nos exhorta a ser personas limpias por fuera y por dentro, hijos de Dios que destacan por su integridad y pureza en medio de una generación torcida. Esa es la luz que realmente brilla y que glorifica el nombre del Señor Jesús
Bendecido día

