“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (FIL 4:8)
Pablo escribe esta carta desde la prisión (Roma 60-62 d.C.), con la incertidumbre sobre su futuro y posible sentencia de muerte. A través de Filipenses 4 hace una exhortación práctica para vivir la vida cristiana con estabilidad emocional y espiritual en medio de dificultades.
Pablo no solo enseña doctrinas, sino que muestra cómo se vive la fe cuando las circunstancias son adversas. En esta carta nos da una lista de lo que debe ocupar nuestra mente: lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable y lo digno de alabanza.
En un mundo lleno de quejas y negatividad, este es un llamado a cuidar nuestros pensamientos. No se trata sólo de evitar lo malo, sino de llenar la mente con lo bueno. Porque lo que pensamos se refleja en lo que vivimos.
Pablo no se detiene en el pensamiento. Pasa a la acción: “esto haced”. Lo que hemos aprendido, oído y visto en la vida de otros creyentes fieles, debemos ponerlo en práctica. Pensar bien y vivir bien van juntos.
La promesa es hermosa: cuando cuidamos nuestra mente y alineamos nuestra vida con lo que es bueno, el Dios de paz estará con nosotros.
Amigo, ¿qué estás permitiendo que ocupe tu mente? Elige pensar en lo que edifica y luego, vive de acuerdo a ello.
Hoy podemos decir: “Señor, limpia mis pensamientos. Ayúdame a enfocarme en lo verdadero, lo puro y lo digno de alabanza. Que mi vida refleje lo que mi mente medita, y que Tu paz me acompañe. Amén.”
Bendecido día.

