Tema 31: Consejos de Jesús.
Base bíblica: Mateo 6:27-34.
Introducción ¿Ha conducido a alta velocidad? Hacerlo, es una costumbre común de aquellos que están presionados por el tiempo. Ir rápido sobre una vía principal o autopista, siempre nos hará vulnerables a los accidentes. ¿Confía en Dios? Confiar en Dios es más que una declaración, en realidad, implica abandonarse en sus brazos. La ausencia de confianza es incredulidad, y la incredulidad desagrada a Dios. ¿Podría identificar claramente cuál es la prioridad más trascendental de su vida? Quizá usted dirá que es su familia, empleo, etc. Sin embargo, Dios espera serlo. El anhela estar en el primer lugar de su corazón y gobernar el desarrollo de sus sueños y llamado. Piense en las implicaciones de los siguientes consejos de Jesús, que lo ayudarán a mantenerse en la dirección correcta:
1. No se afane. El afán es un poderoso enemigo capaz de destruir los más grandes planes y propósitos que Dios haya pensado para usted. En ocasiones, el afán le hará tomar decisiones apresuradas que a la larga, producirán consecuencias lamentables. Cuídese de las presiones del tiempo. El reloj no puede marcar su siguiente paso, quien debe hacerlo es el Espíritu Santo. Guárdese de la ansiedad. Estar ansioso lo hace vulnerable a los fracasos. Tómese el tiempo para meditar. Dios quiere reinar en su mente. No intente pasar por encima de los procesos. Todo tiene un tiempo, todo tiene su hora. ¿Sabe que es lo mejor de esperar? Que cuando lo que espera llega o lo que desea ocurre, usted es mucho más feliz. Usted necesita la paz de Dios en lugar del afán del mundo.
2. Confíe en Dios. Dios conoce la dimensión de sus preocupaciones. Es más, a Dios no solo le interesan, Él ha resuelto ayudarlo. Sin embargo, usted no experimentará los beneficios de caminar con Dios, si antes no aprende a confiar en Él. Dios conoce sus necesidades. Él no lo abandonará. Si Él alimenta las aves de los cielos, y viste las flores del campo, ¿acaso no lo alimentará a usted o lo vestirá? Es un hecho que Dios si lo hará, y usted nada ganará cavando hondo en sus preocupaciones. Una buena medida de confianza en Dios es lo que usted necesita. Aquellos que confían en Dios lo glorifican, los que dudan, lo contristan. ¿Usted es de los dudan o de los que confían? Le aconsejo que sea de aquellos que confían plenamente en Dios.
3. Defina sus prioridades. Los intereses del reino de Dios deben ser su prioridad. Durante su vida, usted podrá ocuparse de un sinnúmero de cosas, pero el resultado que tendrá solo dejará una gran carga de vanidad. Amado, ¿Dios está encabezando su fórmula de éxito? ¿Está Dios en la ecuación de su vida? Recuerde que el mundo le da y le vuelve a quitar; en cambio, lo que Dios le da tiene una garantía eterna. Piense en lo que a Dios le interesa. Tome la decisión de pagar el precio de agradar a Dios antes que agradar a los hombres. Antes de decidir, vaya al secreto y pregúntele a Dios: Señor, ¿qué quieres que haga? Busque agradar a Dios, aunque eso implique despedirse de un vano placer.
Conclusión ¿Está usted afanado? ¿Le cuesta confiar en Dios? ¿Tiene como prioridad el reino de Dios? Usted bien lo sabe. Escuche entonces las palabras de Jesús y no edifique su vida con sus propias manos, permita que Dios lo guíe a través del consejo poderoso de Jesús.


