Base bíblica: 2 Corintios 4:7-10.
Introducción:
Las crisis son parte de la vida. No seríamos los mismos sin ellas. En las crisis podemos descubrir a Dios, conocerlo y entender sus planes. Las crisis nos ayudan a ser mejores, maduros espiritualmente, e incluso, a descubrir que tan fuertes o débiles somos.
La vida es un don gratuito, pero también, es la escuela con más intensivos que un ser humano pueda cursar. Mucho se aprende mientras se vive, pero ciertamente, el crecimiento dependerá de la actitud que tengamos frente a esas temidas crisis.
Muchos de nosotros recibimos entrenamiento en diversas áreas de la vida, pero pocos, recibimos la instrucción correcta acerca de cómo enfrentar los tiempos de adversidad y extremas presiones. Estos son algunos consejos bíblicos que le ayudarán en enfrentar la crisis y obtener provecho de ella:
- Conserve la dirección.
Las crisis son semejantes a los movimientos telúricos. Todo está tranquilo, usted está concentrado en sus ocupaciones y tareas, pero de repente, todo parece alterarse y usted termina por sentirse desubicado. No sabe qué hacer, tampoco hacia dónde ir y peor aún, no puede pensar con claridad.
El consejo de Dios para usted es que cuando se encuentre en medio de circunstancias que pretenderán desestabilizarlo y perturbar su visión, pueda mantener la dirección hacia la que se estaba dirigiendo. Por fuerte que sean los vientos, será necesario que conserve la trayectoria y la dirección de sus velas. De lo contrario, podría dejar escapar el cumplimiento de los propósitos de Dios.
- Acérquese a Dios.
Las crisis pueden generar dos efectos: nos alejan de Dios o nos acercan a Él. Muchos cristianos deciden, al sentirse expuestos a las inclemencias de la adversidad, romper sus votos y “dar por terminada” su relación con Dios. Este es resultado natural de la razón humana que se dedica a buscar a un culpable que casi siempre (erróneamente), es Dios.
Sin embargo, las crisis, por complejas que sean, deben ser un motivo para acercarnos a Dios con el propósito de entender lo que Él está haciendo. Las crisis son como un vaso de Coca-cola, siempre lucen la espuma y al momento, queda lo que en realidad importa. Por tanto, en medio de la crisis, busque a Dios y pídale que le ayude a entender lo que usted puede aprender de ese mal momento.
- Guarde la esperanza.
Las crisis siempre vienen acompañadas de malas noticias que golpearán su fe. Esté alerta y recuerde que el enemigo usará la crisis para cuestionar su fe y hacerle creer que Dios lo ha abandonado. Sus dardos intentarán permear sus convicciones para hacerlo dudar del amor inagotable de nuestro buen Dios. De manera violenta tratarán de herir su confianza en el Señor haciéndole creer que su Dios es insensible ante su dolor.
Cobre ánimo. Puede que usted esté golpeado, se sienta débil o desgastado, sin embargo, la Biblia nos llama: vencedores. Cuando enfrente una crisis, hágalo creyendo en los buenos resultados del proceso y no en el fatigante dolor que el proceso le genera. Piense que su crisis tendrá un final y ese final será para su bendición. Si usted ama a Dios, puede estar seguro que lo que está por acontecer abundará en beneficios para usted.
Conclusión
Retome su visión y no permita que las crisis le roben enfoque. Levántese en medio de las circunstancias que le azotan y llénese de la fortaleza que el Espíritu Santo pondrá en su interior. Sea valiente y no negocie su dirección; busque a Dios, Él le mostrará lo que quiere hacer. Finalmente, conserve la fe, guarde la esperanza, Dios hará cosas tremendas en sus vidas.


